El ballet, la perfección en cada movimiento

El costo de los trajes, los pasos básicos y la evolución de un bailarín de ballet; esto y más detalles comentaron varios jóvenes nicaragüenses apasionados por este arte.

Sonaba música instrumental, minutos después los bailarines comenzaron a realizar varios movimientos que desafiaban la gravedad.

Sus cuerpos simulaban algún material flexible y resistente; después de cada salto se mantenían en una posición erguida. Los delicados movimientos con sus manos daban un toque de elegancia.

Clases de ballet. Foto: Bryam Martínez / Maje

A pesar que estaba muy impresionado por el espectáculo que estaba viendo, también me preguntaba cómo lograban soportar el dolor al exigir a su cuerpo un movimiento casi perfecto al ritmo de la música.

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Después de esa demostración de talento, logré conversar con varios de los bailarines, que estaban ensayando en la academia de danza Attitude, ubicada en Managua.  

Kevin, Fernanda y César. Foto: Bryam Martínez / Maje

La película que cambió su vida

César Alejandro Sandoval, era el bailarín más pequeño, tiene 13 años de edad y lleva dos años en clases de ballet.

La historia de Billy Elliot, un niño de 11 años que venció los obstáculos para lograr convertirse en un bailarín profesional de ballet, fue la película que inspiró a César para aprender ballet.

César Alejandro Sandoval quiere convertirse en bailarín profesional. Foto: Alex Pérez / Maje

Con esta cinta aprendió que a través de la danza puede transmitir lo que siente. Como todo bailarín, al inicio le costó un poco aprender la técnica, pero en pocos meses logró acoplarse al ritmo de sus compañeros.

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“Yo miraba a los demás y quedaba impresionado, pero sabía que en algún momento podría hacer esos mismos movimientos”, comentó César.

César Alejandro Sandoval. Foto: Alex Pérez / Maje

Al momento de bailar César se olvida de todo, porque se siente libre y feliz.

El talento viene de familia

Fernanda Juárez Santamaría, de 18 años de edad, descubrió su talento gracias a su hermana, que también es bailarina.

Esta joven se enamoró del ballet y por esta razón siempre busca cómo dividir su tiempo entre las clases, el trabajo y el baile.

Fernanda Santamaría. Foto: Alex Pérez / Maje

Según Fernanda, lo primero que debe tener un bailarín de ballet es dedicación, trabajar mucho sus extensiones y estar en buenas condiciones físicas.

“Cuando estoy bailando hay una combinación de sentimientos, emoción, alegría,  todo esto se puede transmitir a través de los movimientos”, expresó Fernanda.

Fernanda Santamaría. Foto: Alex Pérez / Maje

Entre sus planes está viajar a España y aceptar una beca que le dieron en este país para ser bailarina profesional. Fernanda se ha caído en el escenario muchas veces, pero asegura que lo mejor en estos casos es levantarse, sonreír y seguir con el baile.

Fernanda Santamaría. Foto: Bryam Martínez / Maje

“Mis padres no sabían que estaba en ballet”

Desde el año 2013, Kevin Alexander Mejía entró a una academia de danza para cumplir su sueño de ser bailarín.

“Cuando comencé en ballet mis padres no sabían, se enteraron tres meses después, porque necesitaba las zapatillas y no tenía dinero para comprarlas”, narró Kevin. Este joven de 22 años, en ese momento se asustó con el precio, las zapatillas costaban casi 50 dólares.

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Kevin Alexander Mejía. Foto: Alex Pérez / Maje

Al inicio sus padres no estaban a favor de la decisión de Kevin; ahora son los primeros en comprar las entradas cuando él tiene alguna presentación.

El costo del arte

Para una presentación el bailarín puede usar entre dos y tres vestuarios, estos trajes pueden costar hasta 150 dólares en dependencia de la obra; sumado al costo  económico están las horas de prácticas de los bailarines.

Kevin y César. Foto: Alex Pérez / Maje

Kevin busca la manera de organizar su tiempo porque debe cumplir con otras responsabilidades; su mamá le decía “que no podía estar montado en dos caballos”, la repuesta de él fue: “soy muy flexible, hasta en tres me monto”.

Debido a la crisis sociopolítica que vive Nicaragua desde el mes de abril, Kevin ha pensado en buscar mejores oportunidades en otro país, entre sus planes está gestionar una beca en México para vivir de su pasión, el baile.

César, Fernanda y Kevin. Foto: Alex Pérez / Maje

Diez años como docente

Ervin Daniel Vallecillo lleva 10 años como profesor de ballet; siempre trata de motivar y corregir a sus alumnos.

Este profesor de 28 años comentó que “del 100 por ciento de un artista, el 10 por ciento es talento y el 90 por ciento es disciplina”.

Clases de ballet en la academia Attitude. Foto: Alex Pérez / Maje

Lo primero que Ervin enseña es la postura -primordial del bailarín- debe tener erguido su cuerpo, no mirar al piso, los omóplatos unidos y estiradas las rodillas.

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Con el paso de los años este profesor aprendió que no era recomendable planificar una coreografía, ahora es más espontaneo; llega a la academia, escucha la música y va creando de esta forma el baile. 

Foto: Alex Pérez / Maje

Cuando terminé de conversar con estos cuatro bailarines, las clases tenían que seguir. Sonó la música otra vez, esa música que inyecta la pasión por el arte. 

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