Luto por La Cuevita, murió uno de los grandes

Foto: Cortesía Facebook/Maje
Te contamos las mejores historias vividas en La Cuevita, uno de los bares más famosos de los universitarios.

La mala noticia llegó a mí mientras revisaba Facebook, miré varios estados que decían que "La Cuevita Universitaria" había cerrado hace unos días... ¿Pueden imaginar lo que significa eso? ¡Es el fin! Bueno, no tan literal, pero majes... ¿A dónde vamos a parar? Mis amigos dirían qué "fijo en otro lugar" jajaja.   

Así que, en honor al luto que provoca esta mala noticia, les vengo a revivir momentos locos e inolvidables. 

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Este bar que nació en el año 2000 fue testigo de partidos de fut, matrimonios (aunque no lo crean), reconciliaciones y peleas, incluso fue el lugar idóneo para que algunos aceptaran su identidad sexual y muchos  lo saben. ¡Majes aquí se vivió de todo! Fracasaste como universitario si nunca fuiste, de hecho, para muchos La Cuevita fue como una asignatura más. Cortesía: GIPHY/ Maje

Este es el momento de poner música fondo, algo así jajaja 

Y es que siempre había una excusa para ir a la cueva, a como se le llama, si salías mal en clases, si salías bien, si había un cumpleaños real, o uno falso, siempre era el metedero.

Así que, sin más preámbulos, vamos a rendir un homenaje en nombre de todas aquellas generaciones que se unen a esta duelo por tan importante pérdida. A continuación recibamos  a la que organizaba los matrimonios, el que dejaba empeñadas sus cosas, la que conseguí licor para grupo, la celadora de baños y al Bryan, que un día salió con chinelas de flores.

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Compraban el litro para ahorrar costo del vaso

¡Esto es lo más WTF!

Cuentan las personalidades que allá por los años 2010-2011, el costo del vaso plástico que ocupaban para consumir (lo que sea) era de C$1, así que para "ahorrarse" ese monto decidían comprar una botella de litro para cada persona, así se evitaban adquirir nuevos vasos en el cambio de ronda ¡WTF! 

¿Se imaginan clase ahorro? Jajaja

 

La que se sacrificaba por el grupo

María Eduarda Martínez, nombre ficticio, estaba en la universidad cuando la cueva iniciaba en su mero auge, ella cuenta que por lo general sus clases terminaban entre las 3 y 4 de la tarde, después de eso sus amigos y ella recogían para ir a pasar el rato.

Cortesía: GIPHY/ Maje

“Una vez solo andábamos dinero para dos litros y siempre salíamos 5 o 6 personas así que no ajustábamos, entonces una de mis amigas conseguía que algún crush o algún maje enamorado se sacara más litros", comentó Martínez.

La celadora de baño

También nos contó otra de sus experiencias; en una de tantas ocasiones estaba por entrar al baño y resulta que un amigo tenía rato de estar encerrado, y como nunca salía entonces ella decidió abrir la cortina (porque no había puerta) y ¡Zas!  descubrió que su amigo estaba besándose con otro muchacho, así que se quedó cuidando para que nadie entrara. ¡Buena onda!

La que organizaba los matrimonios

Alejandra Espinoza, nombre ficticio, es otra de las chavalas que después de clases se iba con su grupo de amigos a la cueva.

“Una de mis experiencias más inolvidables fue cuando un grupo de amigos decidieron casarse, los cuatros eran mejores amigos, entonces nos la ingeniamos para conseguir todo: un acta de matrimonio que la hizo un abogado que de casualidad estaba en el bar, cervezas para el brindis, los padrinos y así comenzó la locura", cuenta. 

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"El juez era una amiga y yo quedaba de testigo. Éramos tan locos y tanta con la confianza que teníamos con la dueña del local, que le pedimos a la mesera que también fuera de testigo, ella firmó y todo mate. Así hicimos la boda irreal, que obviamente surgió producto de la loquera", finalizó Espinoza.

"El Bryan" con chinelas de flores

Alejandra también me contó de un amigo que se llama Bryam, al que por maldad le escondieron los zapatos y éste se tuvo que ir a su casa con unas chinelas que le prestó una amiga, era “El Bryan" (así como el maje del meme) con chinelas de flores color rosa jajaja. ¡Muy ebrio, pero ante el todo el glamour! También, "El Bryan" era concocido por dejar empeñado su celular.  

Cortesía: GIPHY/ Maje

¡A esos niveles se llagaron! La Cuevita además de vender licor, también servía cómo casa de empeño cuando ya no había dinero.

Era muy típico que la ronda empezara entre un par de amigos y que después se ampliara hasta de 11 personas, siempre ocurrían cosas locas. Que La Cuevita haya cerrado fue muy sorpresivo para muchos, pero también ha sido un motivo para que nos pongamos a recordar y a reír. 

¿Cuál ha sido tu experiencia más loca en La Cuevita? Compartile este texto a los majes con los que viviste cosas locas. 

La Cuevita estaba ubicada por frente a la UNI.

¿Será que La Cuevita abrirá de nuevo? Muchos piden desde ya su regreso. 

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