¿De qué están escribiendo los jóvenes nicas?

Desde poemas románticos, novelas negras y cuentos cortos, un vistazo a la literatura escrita por jóvenes nicaragüenses.

Nicaragua es probablemente una de las cunas de la literatura en Centroamérica. Actualmente muchos jóvenes tienen la meta de lograr escribir, publicar un libro, buscar financiamiento y muchas otras cosas que se nos cruzan por la cabeza cuando estamos en la universidad rodeados de personas con gustos literarios parecidos. 

Entonces empezamos a averiguar para darnos cuentas que existen muchos obstáculos que nos harán las cosas muy difíciles, sin embargo esto no detiene a quienes tienen ganas de escribir y hacer las cosas diferentes. 

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Kerstin Sofía Miranda, es una estudiante de Arquitectura que publicó en agosto del año pasado un primer poemario en el Festival de Poesía de la UCA. La joven nació en Managua, pero la mayoría del tiempo lo vivió en Masaya. 

Presentación del primer poemario. Cortesía/Maje

Confiesa que la primera relación que tuvo con la literatura fue cuando con nueve años estudiaba en un colegio de Estelí llamado “Belén Fe y Alegría”, donde participaba en la mayoría de las giras de campo, porque sus papás eran profesores en esa escuela. 

De hecho, fue en una de esas giras de campo que en contacto con la naturaleza empezó a interiorizar sentimientos y a intentar transmitirlos a través de pequeños pensamientos que escribía en su libreta. 

Gracias a sus primeras anotaciones, se inscribió en un concurso de escritura y dibujo, realizado por su colegio, en el que logró el segundo lugar. A partir de ese momento comenzó a leer más, sobre todo porque su casa estaba llena de libros. 

Lo que más leía eran textos de ciencia o física, “me gustaba leer a Stephen Hawking”, comenta Kerstin. 

Cuando llegó a secundaria tenía la idea loca de escribir una novela, así que siguió haciendo anotaciones en su libreta, pero descubrió que para hacer la novela necesitaba leer mucho más, además tuvo en la adolescencia momentos de depresión que la alejaron de la escritura. 


La música y la literatura 


Kerstin dejó la creación literaria por un tiempo, pero comenzó a tomar clases de guitarra y de ahí le surgió su afición por la música trova, la samba argentina y el flamenco, eso hizo que apreciara la musicalización de las letras y surgieran los primeros sonetos.

Tomada de Facebook/Maje

En ese momento descubrió que le gustaba escribir poemas. La primera vez que lo hizo fue en clases de Lengua y Literatura, cuando la profesora les pidió que con un grupo de palabras hicieran un poema. 

Kerstin lo hizo, le quedó bien y ella misma sintió que no le costó. La experiencia le pareció positiva porque “las rimas sonaban bien”, comenta la joven. 

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¿Arquitectura o escritura?

Sin embargo, ella quiere ejercer su carrera de arquitectura porque considera que reúne muchas de las cosas que le gustan como, la ciencia, la técnica y también el arte que existe en la creación de nuevas cosas. 

Pero entiende que no puede dejar la escritura, porque funciona como una liberación para ella, “me doy cuenta que a veces paso demasiado tiempo sin escribir y me siento mal”, confiesa Kerstin. 

La joven explica que escribe de amor, del medio ambiente y de problemáticas sociales, se ha fijado mucho en escritores nicaragüenses como Pablo Antonio Cuadra, Ana Ilce Gómez o Luis Alberto Cabrales, para lograr encontrar un estilo en su escritura. 


El primer poemario publicado 


El primer poemario que publicó Kerstin, es una complicación de lo que escribió en cuarto y quinto año de secundaria y ha vendido alrededor de 360 libros. Lo que expresa la poesía es a una mujer que habla sin miedo, lo hizo así “porque creen que nosotras solo podemos escribir de amor”, comenta la joven. 

Piensa que el próximo año (2018) publicará su segundo poemario, la idea es buscar a alguien que edite sus poemas, ya que la primera vez estuvieron bajo su propia revisión. 


El escritor de cuentos policíacos 


Al igual que Kerstin, César Zeledón es un joven de 18 años que escribe desde muy pequeño. La primera vez que lo hizo de manera pública fue con 11 años, cuando en las aulas del Instituto Loyola realizaron un concurso de cuentos cortos.

César junto a Sergio Ramírez. Tomada de Facebook/Maje

Después de participar en el concurso, su profesor de español le animó a que siguiera escribiendo, incluso le recomendó algunos  libros y lo llevó a un par de actos culturales, de alguna manera eso marcó la inclusión de César a la literatura.

Recordando el primer cuento que escribió, comenta que como en ese entonces leía al cuentista uruguayo Horacio Quiroga y al escritor estadounidense Edgar Allan Poe, se caracterizaba por escribir cuentos de miedo. Creó una historia sobre un hombre que cuando llegaba a su casa hablaba con su mujer quien había muerto. 

Pero, además de tener una temática negra, César le puso algunos diálogos de culpa y perdón entre la pareja, para darle más drama a la historia. 

Actualmente confiesa que no escribe poesía porque le parece mucho más íntima, cree que quien la escribe debe conocerse demasiado a sí mismo. 

Cortesía/Maje

César se dedica más a los cuentos cortos, porque eso le permite ser más libre, ha pasado por muchos géneros, desde policiacos, horror, drama. 

Luego leyó “El lobo Estepario” de Hermann Hesse, que tiene una temática más existencial y se metió en esa corriente un poco depresiva marcada por la adolescencia. 

Actualmente trata de escribir de problemas sociales, porque sus estudios en psicología, carrera de la que cursa segundo año, le han servido para darse cuenta y exponer problemáticas sociales desde un punto de vista psicológico. 


¿Cómo ayudan las universidades? 


En el caso de la Universidad Centroamericana, tiene un Centro de Escritura, donde ayudan a los jóvenes a aprender nuevas técnicas y a compartir su escritura y mejorarla. 

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La Universidad Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua) tiene espacios dedicados a la escritura y poesía que se promueven de manera interna en la universidad. 

Además ofrecen la posibilidad de publicitar las obras con los universitarios, sin embargo, Cesar considera que debería existir una unión de las universidades de Managua o incluso de Nicaragua para que los centros de escrituras, o los espacios culturales tengan más conexión  y puedan así ayudarse entre todos. 


Otro joven escritor de sentimientos 


Noel Castellón tiene 20 años. Desde niño visitaba la biblioteca del Colegio Centroamérica. Al principio leía libros infantiles que elegía porque le llamaba la atención la portada o el título, así llegó a clásicos infantiles como “Barquitos de Vapor” o “El pirata Garrapata” de Juan Muñoz Martín. 

En tercer grado, decidió por primera vez hablar en público de un libro, era según sus recuerdos borrosos, un resumen de La Bella y la Bestia que se centraba en la vida de los candelabros. 

Noel leyendo poesía. Tomada de Facebook/Maje

A partir de entonces, su familia notaba que de verdad le gustaba leer, así que comenzaron a regalarles libros para los cumpleaños o navidad. Sin embargo nunca se alejó de las cotidianidades de un niño, sobre todo porque pasaba solo la mayoría del tiempo, ya que sus padres trabajaban, así que miraba la televisión o  jugaba solo.  

Cuando estuvo un poco mayor, su papá y abuelo empezaron a llevarlo a Hispamer, que en ese entonces estaba situado en donde es ahora la librería San Pablo. El caso es que Noel eligió ahí sus primeros clásicos, aunque confiesa que le ha costado mucho despegarse de la fantasía, de hecho uno de sus libros favoritos es “El Nombre del Viento” de Patrick Rothfuss. 

Cuando ingresó a la universidad en 2014, a estudiar Derecho, fue que se reunió con personas afines a sus gustos y logró relacionarse más con la literatura. 

Empezó a asistir a los talleres de literatura, donde le ayudaron a mejorar sobre todo en una cuestión; en combatir el miedo de mostrar su poesía. 

Noel de hecho participó en el Festival de Poesía de Granda, es decir, durante el micrófono abierto leyó tres obras, “elegí mis mejores creaciones” se ríe Noel. 

Después de eso, decidió que debía ser un poco más abierto “porque se escribe para compartir la experiencia”, afirma que cuando es poesía retrata el sentir, no necesariamente su sentir, sino la manera en que los seres humanos convivimos con los sentimientos. 

Cortesía/Maje

Sus poemas han sido publicados en la revista Cultura Libre y en los compendios de literatura de la UCA. Además Noel tiene la idea de escribir una novela. 

La trama de la novela piensa será sobre la revolución sandinista (en 1979), pero no desde una perspectiva histórica, sino una mirada de cómo a los jóvenes de alguna manera se nos impone una idea de este hecho que en realidad no vivimos, por eso quiere escribir una mirada de la guerra desde un punto de vista juvenil. 

Uno de los pensamientos que más grabé de mi entrevista con Noel, fue que lo principal de un cuento, no debe ser la historia, sino lo que estas queriendo transmitir, es decir los sentimientos por encima de las acciones. 


Una novela sobre el caso Nahúm 


¿Recuerdan la historia de Nahúm Isaí Bravo Tórrez? el tipo del triple asesino que acabó con la vida de su papá, su hermana y su madrastra. Resulta qué una universitaria está escribiendo de este caso, de hecho es una novela que se titula: “Desaparecidos”. 

La idea de esta obra fue de Fabiola Rivas, una joven de 21 años que desde que miró la noticia sobre el caso de Nahúm, pensó que de eso se podía sacar algo genial. Tipo Truman Capote y su libro “A Sangre Fría”.

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Fabiola me contó que de pequeña escribía pero lo dejó en la secundaria, y fue hasta en la universidad con la clase de escritura creativa que le surgió la necesidad de escribir. 

Sus temáticas son bastante negras, le gusta escribir de personas que mueren, de problemas sociales, en general de cosas que afecten a la gente. 

Portada del libro. Cortesía/Maje

Aunque confiesa que en su vida privada es más bien una persona muy rosa y romántica, pero en su escritura solamente trata de usar todo esos sentimientos y convertirlos en sensaciones tristes. 

A pesar de lo bueno que suena el tema, hubo momentos en que pensó en dejarlo, porque el primer profesor que revisó su trabajo le dijo que eso era algo muy complicado y peligroso. 

Fabiola entonces para pasar la clase cambió de temática, pero al siguiente cuatrimestre volvió a su idea original y empezó a desarrollarla. 

Las cosas le salieron mejor cuando se puso en contacto con una persona cercana a Nahúm y solicitó el expediente judicial del hombre, para sorpresa de Fabiola, la persona accedió a dárselo y a partir de eso logró hacer una mejor descripción psicológica del personaje.

La novela actualmente ya está acabada, el final según Fabiola, es inesperado y revela los misterios de la novela desde una perspectiva muy próxima, ya que quien narra el final, es una mujer muy cercana a Nahúm. 

Cortesía/Maje

Fabiola piensa en buscar patrocinio, lograr imprimir al menos algunos ejemplares de la novela, para así comenzar con una carrera de escritora. 


¿Cómo publicar?


Es una de las preguntas que muchos seguimos haciéndonos. El caso es que en Nicaragua las editoriales no son un negocio muy rentable, sobre todo porque no existe un público amplio que lea, pero hay algunas que se dedican a ayudar a los jóvenes. 

Por ejemplo, el programa de la editorial Amerrisque Nicaragua “Para que Leamos” ayuda a los jóvenes a sacar una cantidad determinada de libros, luego el dinero de las ventas los invierte en otros ejemplares, y así busca como reproducir los libros. 

También está la editorial 400 Elefantes, que tiene programa en los que ayudan a los jóvenes a publicar. Además la Sociedad Nicaragüense de Jóvenes Escritores, que con un capital relativamente bajo de inversión-dependiendo del libro- también publica a nuevos escritores.  

En cualquier caso, los jóvenes están más despiertos que nunca con respecto a la literatura, pero necesitan apoyo para que su escritura se dé a conocer, sobre todo en un país donde necesitamos expresarnos, culturizarnos y apropiarnos de nuestras realidades a través de la literatura. 
 

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