Ser mujer es más peligroso en Nicaragua

En los últimos meses, la violencia hacia las mujeres ha aumentado. Las especialistas advierten que en el contexto actual es peligrosa la normalización de las agresiones.

La violencia e inseguridad para las mujeres se ha incrementado en los últimos meses en niveles alarmantes hacia niñas, adolescentes y mujeres adultas, según denuncia la Articulación Feminista de Nicaragua.

Desde abril 2018 la violencia ha aumento en el país, en la balanza las mujeres tienen la mayor carga por la violencia machista que caracteriza el sistema y la población nicaragüense. Hasta el 12 de agosto de 2019 van 44 femicidios en el país. 

El Estado tiene la responsabilidad de proteger la vida de las mujeres. Foto: Pixabay / Maje

De acuerdo al reciente comunicado de la Articulación Feminista, el gobierno de Nicaragua “no solo se ha desentendido de la gravedad de la violencia de género, sino que el propio cuerpo policial ha perpetrado graves violaciones de derechos humanos, que en el caso de las mujeres, incluyen actos de violencia sexual”. 

“Amiga, ¿llegaste bien?”

Tomar el taxi después de una fiesta o caminar unos minutos para llegar a la casa, se ha convertido en un desafío para las mujeres, por no sentirse seguras.

Para Lorna Norori, coordinadora del Movimiento Contra el Abuso Sexual, los mensajes entre amigas o amigos para compartirse la ubicación antes de llegar a su punto de destino, son una alternativa que han encontrado las mujeres para cuidarse y estar alerta ante cualquier situación de peligro en las calles.

Captura de pantalla de un grupo de amigas. Foto: Cortesía / Maje

“Cuando voy saliendo de fiestas o algo por el estilo, siempre procuro ir acompañada, pero si voy sola siempre mando placa del taxi, color y avisando por donde voy”, comenta Fabiana Plata, universitaria de 17 años. “Como mujer siempre podemos estar en peligro y nunca vamos a estar 100 por ciento seguras”, agrega.

“Estar viviendo una situación de miedo, es cuando me toca ir al gym, es bien incómodo que los hombres me estén diciendo cosas, que te vean de forma morbosa y digan vulgaridades”, expresa Ana Bonilla, de 25 años.

“A veces evito irme con ropa del gym y me cambio hasta que llego, por esas razones”, añade la joven.

¿Naturalización de la violencia con la crisis?

Norori considera que desde abril 2018 se ha creado un ambiente de normalización hacia la violencia y “parece que queremos llegar a la naturalización”, asegura.

Uno de los factores que más influye en los altos índices de violencia, es el ambiente de impunidad y la poca confianza en el sistema judicial, detalla la especialista.

“En Nicaragua ha habido mucha violencia, matando, encarcelando y torturando personas; pero eso no significa que la violencia hacia las mujeres sea menos grave, lo más terrible que nos puede pasar es que volvamos a asumir que la violencia hacia las mujeres sea algo normal”, planeta Norori.

Foto: Ilustrativa / Maje

Martha Flores, de Católicas por el Derecho a Decidir, coincide en que los hombres en general se están aprovechando del contexto actual para violentar a las mujeres, pues las autoridades competentes están enfocadas en lo político y no en labores de protección.

Otra situación que observa la especialista es que, pese a la ausencia policial y el ambiente que predomina, hay mujeres que están diciendo no a la violencia y como consecuencia de ellos son agredidas e incluso, asesinadas. “El machismo no acepta ese avance de las mujeres”, señala.

Flores insiste en que actualmente no hay seguridad para las mujeres en el país. “Nicaragua no está seguro, más que nos maten a las mujeres en las calles, en las casa, no hay seguridad”, insiste.

Las comisarías de la mujer

Otro de los factores que influye en el aumento de la violencia hacia la mujer es la desaparición de las Comisarías de la Mujer, una instancia especializada para atender los casos de violencia.

“El progresivo desmantelamiento de las Comisarías de la Mujer y la Niñez cuyo cierre definitivo se concretó en el año 2015, ha dejado a las víctimas en una completa indefensión”, apunta la Articulación Feminista.

Las comisarías “eran la puerta de entrada al Sistema Judicial de Nicaragua, todo esto desapareció poco a poco desde que asumió este Gobierno, con esto también desapareció la alternativa para llevar adelante una denuncia”, manifiesta Lorna Norori.

“No hay una voluntad de atender la problemática como es debido, no hay tampoco las herramientas para hacerlo, por otro lado está la condición judicial de que la violencia hacia las  mujeres no es importante”, agrega la especialista.

Martha Flores recuerda que el Estado tiene la responsabilidad de “proteger la vida de las mujeres y en segundo lugar, las autoridades deben garantizarnos la tranquilidad”.

Denuncias en redes sociales

Otra de las alternativas que han encontrado las mujeres, es hacer una denuncia pública a través de las redes sociales. Estas publicaciones tienen como propósito exponer al agresor para advertir a otras mujeres.

“Siempre digo que la denuncia social es una alternativa y es un derecho. Pero la población se está quedando sin alternativas”, detalle Norori.

“Por esa razón debemos visibilizar en todo momento que tenemos derecho a vivir sin violencia, no es un lema, no es una cuestión de mensaje de campaña, es una cuestión de práctica cotidiana”, finaliza la experta.

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