Medardo Mairena: “en el campo me siento feliz”

Líder campesino por casualidades de la vida. Medardo Mairena asegura que no cambiaría por nada su rutina en el campo.

La vida en el campo no es tan “tóxica” como en la ciudad. Así lo describe Medardo Mairena, el campesino originario de Punta Gorda, Bluefields, que estuvo casi un año en las celdas de máxima seguridad del Sistema Penitenciario Jorge Navarro, mejor conocido como La Modelo, en Tipitapa, por su participación en las protestas antigubernamentales.

Este líder campesino tiene  varios recuerdos de su infancia. Su papá lo levantaba temprano para ir a ordeñar las vacas, amarrar los terneros y buscar leña.

Medardo y Daysi George en el primer diálogo nacional. Foto: Cortesía / Maje

Asegura que en el campo se respira un aire más puro, hay una sensación de libertad al estar en contacto con la naturaleza, escuchar el trinar de la aves y el relincho de los caballos.

Medardo creció en una familia numerosa de 12 hermanos, el nombre de su mamá es Ángela Sequeira y el de su papá Cruz Mairena.

“A pesar de que éramos varios en la familia, nunca pasamos dificultades, siempre había comida en la casa y podíamos compartir con otras personas”, recuerda.

“El Yerberito”

La voz poderosa de la cubana Celia Cruz, inmortalizó la canción “El Yerberito Moderno”, que hace referencia al uso de las hierbas para aliviar malestares cotidianos.

Al mejor estilo del “Yerberito”, la mamá de Medardo usaba las plantas para curar las enfermedades comunes.

Para aliviar la fiebre, doña Ángela iba al monte a buscar la raíz de una planta que ellos le dicen “dormilona”, las lavaba y luego las hervía en un poco de agua, una vez listo el té se lo daba a beber al enfermo y lo envolvía en una sábana para que “sudara la calentura”.

Para eliminar los parásitos utilizaba el “apasote”, cortaba la semilla, la trituraba y agregaba un poco de agua. Para curar los malestares del vómito, usaba unas hojitas de limón y preparaba un té.

“Nosotros casi no nos enfermábamos, tampoco recuerdo que estuve hospitalizado”, asegura este líder campesino de 41 años.

El viejo tocadisco

Cada vez que el papá de Medardo cumplía años había una gran celebración, se mataba una vaca y se compartía con todos los amigos de la comunidad.

Su papá tenía un tocadisco, en ese sonaban rancheras y cumbias. Medardo aprendió a bailar en las fiestas de la comunidad, aunque ahora asegura que no es tan buen bailarín.

Medardo pasó casi un año en La Modelo. Foto: Nayira Valenzuela / Maje

“Me acuerdo que cuando estaba soltero siempre hacían las fiestas en el campo, ponían la música en los tocadiscos. Se hacían las 5 de la mañana y la gente seguía bailando”, narra entre risas.

Liderazgo

Las tierras pertenecientes a Medardo, han pasado de generación en generación, es por eso que les tiene tanto afecto. Con el paso de los años, este campesino se planteó que la única forma para que la comunidad se desarrollara era que todos estuvieran organizados.

Medardo comenzó trabajando en los grupos de la iglesia católica. Después surgió la necesidad de formar un comité de desarrollo comunitario y él fue seleccionado como coordinador.

“Necesitábamos una escuelita, limpiar algunos caminos, crear puentes; me quedé pensando ¿pero por qué yo?, los otros campesinos me decían que miraron en mí una habilidad que había funcionado”, relata.

Los líderes campesinos en los juzgados. Foto: Cortesía / Maje

“En diferentes zonas nos comenzamos a organizar mejor, nunca pensando en el liderazgo, sino para el desarrollo de la comunidad”, agrega este excarcelado. Su liderazgo creció tanto, que logró ser concejal regional.

Sus tierras, su vida

El 13 de junio del año 2014, la Asamblea Nacional de Nicaragua aprobó la Ley 840, Ley Especial para el Desarrollo de Infraestructura y  Transporte Nicaragüense Atingente a El Canal, que autorizaba la construcción de un canal interoceánico por el país.

A raíz de la aprobación de esta ley, varios campesinos que serían afectados con la construcción de esta obra, se organizaron y formaron el Movimiento Campesino.

“Desde el momento que amenaza el Gobierno con expropiarnos nuestras tierras, para nosotros fue como que se nos llevara el alimento, que se nos llevara la vida, porque de ahí vivimos nosotros”, detalla Medardo.

Los campesinos fueron organizando diferentes marchas contra la construcción del canal. Tocaron varias puertas para que sus demandas fuesen escuchadas, pero nunca hubo una respuesta por parte de las autoridades gubernamentales.

Llegó el 18 de abril, al igual que muchos nicaragüenses, los campesinos organizados decidieron sumarse a las protestas. “No podía ser indiferente, yo no podía quedarme en mi casa sin hacer nada. Era momento de decirles a los chavalos que no estaban solos, recuerdo que nosotros (Movimiento Campesino) también hicimos nuestra marcha en Nueva Guinea”, dice Medardo.

Medardo salió de la cárcel el 11 de junio, junto a un grupo de 56 manifestantes. Foto: Bismarck Picado / Maje

Para buscar una solución a la crisis, se creó la primera mesa del diálogo nacional en el mes de mayo de 2018. Con una gorra y una camisa color celeste, Medardo logró decirle a Ortega todas las demandas que había recogido desde hace años y le cuestionó el accionar de los grupos afines al partido gobernante.

“Ustedes son los responsables, porque nunca han querido escuchar al pueblo, y hoy el pueblo está en las calles”, dijo este campesino en la mesa del primer diálogo nacional.

Lloró la muerte de Matt Romero

Medardo fue capturado en el Aeropuerto Nacional Augusto C. Sandino, el 13 de julio del año 2018. Una vez que lo trasladaron a las celdas de la antigua Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), conocida como El Chipote, lo golpearon y le propusieron que sería liberado,  si acusaba a la Conferencia Episcopal de Nicaragua de haber “organizado un golpe de Estado”.

“Si yo aceptaba denunciar a la Conferencia Episcopal iba a ser liberado, que me iban a conseguir un trabajo, conseguir casas de seguridad, me ofrecieron un montón de cosas que al final yo no les puse mente”, narra este campesino.

Una vez en La Modelo, Medardo fue puesto en una celda de máxima seguridad. Asegura que en esas cuatro paredes lloró varias veces, pero la que más recuerda fue cuando se dio cuenta que el adolescente Matt Romero había muerto en una de las protestas en Managua.

Ataúd de Matt Romero. Foto: Bismarck Picado / Maje

El joven participaba de la marcha “Somos la voz de los presos políticos”, que se realizó el 23 de septiembre de 2018. Medardo asegura que lo afectó mucho porque ese joven andaba exigiendo su libertad y la de todos los manifestantes que estaban en la cárcel.

Frijoles, queso y tortilla

Medardo salió de la cárcel el 11 de junio, junto a un grupo de 56 manifestantes, bajo la Ley de Amnistía recién aprobada por el Gobierno.

Pero fue hasta el 5 de julio que pudo reunirse con su familia en Nueva Guinea. “Fue un recibimiento muy bonito, donde no solo estaba la familia de sangre, sino la familia nicaragüense, la familia campesina que surgimos juntos y siempre hemos trabajado por la libertad de Nicaragua”, cuenta emocionado.

Medardo asegura que extraña su vida en el campo. Foto: Nayira Valenzuela / Maje

Después de una misa de acción de gracias por su libertad, saludar a los amigos y vecinos que lo llegaron a recibir,  su madre le ofreció  carne asada, pero este campesino eligió una pana de frijoles cocidos, queso, crema y una tortilla caliente recién salida del comal. “Es mi comida favorita”, dice.

Este líder campesino sonríe de vez en cuando. Aún no se acostumbra a la vida en Managua, pero asegura que todo este proceso valdrá la pena, porque sueña con un mejor país.

¿Cómo sería esa nueva Nicaragua?

“Donde se respeten los derechos de las personas, que se respeten los recursos humanos, donde en realidad se viva una igualdad”, concluye Medardo Mairena.

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