Gabriel Putoy: “La FES manda más que un maestro en las escuelas de Nicaragua”

Cortesía / Maje
El profesor de Monimbó Gabriel Putoy, quien estuvo preso acusado de terrorismo, nos habla de su vida y su experiencia en la cárcel.

De niño, Gabriel Putoy soñaba con ser médico, pero la dura situación económica en su casa lo obligó a convertirse en maestro, después de 15 años ejerciendo esta labor en el barrio de Monimbó, Putoy confiesa que se enamoró de su carrera y la ejerció con motivación, hasta que en septiembre del año pasado fue acusado de terrorismo y estuvo preso durante ocho meses en las celdas del Sistema Penitenciario de La Modelo. 

En esta entrevista el maestro monimboseño nos habla sobre su participación en las protestas, revela las torturas que sufrió en la cárcel y denuncia que en los colegios públicos  de Masaya, los estudiantes que pertenecen a la Federación Nicaragüense de Estudiantes de Secundaria (FES), una organización estudiantil ligada al Gobierno, mandan más que un profesor. 

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En 1977, cerca del Colegio Salesiano, en Monimbó, nació Gabriel Putoy, de pequeño como todos los “chavalos monimboseños me gustaba jugar en el barrio”, recuerda el profesor. 

Este profesor siendo muy pequeño asumió responsabilidades de un adulto. Foto: Nayira Valenzuela / Maje

Siendo muy pequeño asumió responsabilidades de un adulto. Después de clases, Gabriel llegaba a su casa para ayudarle a su mamá con los oficios del hogar y a vender tortillas o  tamales en las calles de la ciudad de Masaya. 

Mientras vendía los productos de comida que elaboraba junto a su mamá, Gabriel soñaba con ser médico, pero sus padres con costo y conseguían lo justo para mantener comida en su casa, por lo que muy pronto Putoy se dio cuenta que su deseo no sería posible. 

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En los años posteriores a la guerra de 1979, la mamá de Putoy trabajaba lavando y planchando para una familia de Masaya. “El señor de esa casa, (donde trabajaba mi mamá) un día me mandó a decir que si quería ser maestro”, narra Putoy, agrega que en primera instancia no le gustó la idea porque él prefería ser médico, pero “entre algo y nada, es mejor algo”, dice el profesor. 

El profesor Putoy se unió a las protestas el 19 de abril. Foto: Nayira Valenzuela / Maje “Quizás no fue mi vocación, fue más bien por ocasión pero al final me terminé enamorando de la carrera (docencia)”, confiesa en esta entrevista el  maestro y excarcelado.  Fue precisamente su relación con los estudiantes lo que lo empujó a unirse a las protestas en contra del Gobierno en Masaya, una decisión que le cambió radicalmente la vida. 


“La lucha comenzó con los estudiantes y yo me les uní”


El 19 de abril que comenzaron las protestas en Monimbó,  el profesor Gabriel Putoy estaba como cada día en sus últimos 15 años, impartiendo clases en el Colegio Salesiano de Masaya. “La lucha comenzó por los estudiantes y yo me di cuenta que era el momento de salir del sandinismo”, indica.

Ese día, varios docentes se quedaron atrapados en el colegio, incluido el profesor Putoy, así que aprovechó el momento y se unió a las protestas el mismo día que comenzaron. 

Conforme fueron pasando los días, las manifestaciones en Monimbó aumentaron y con ello la cantidad de simpatizantes del Gobierno que ingresaban a la ciudad con armas de fuego y disparaban en contra de los manifestantes.

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Hubo varios heridos, por lo que muchos protestantes pensaron en levantar barricadas. “Nos dimos cuenta que los campesinos en el norte estaban levantando barricadas”, relata el monimboseño, por lo tanto consideraron que era momento de impedir el paso de la Policía y parapoliciales. “Levantamos barricadas primero en Coyotepe y después en Nindirí”, recuerda. 

Según este profesional de la educación, los primeros que levantaron las barricadas eran pocos, pero conforme fueron pasando las horas se convirtieron en aproximadamente 60 personas detrás de la estructura. 

“Yo pensaba que entre más barricadas se levantaran, más seguridad le daba a Masaya y más seguridad a mi barrio Monimbó”, comenta el ahora excarcelado. 

Cuando el profesor Gabriel Putoy comienza a hablar de su barrio Monimbó, lo hace con una sonrisa enorme que demuestra el orgullo y la gratitud que siente por su gente. “Mi barrio, Monimbó, era un bastión sandinista”, dice el profesor Gabriel Putoy. 

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En el barrio indígena la gente solía conmemorar la muerte de Camilo Ortega cada 26 de febrero, realizar una vigilia previo al Repliegue Táctico en julio, además hacían una caravana de ciclistas que salía desde Monimbó hasta Managua cada 19 de julio, pero eso cambió radicalmente el 19 de abril. 

“Le debe de doler (A Daniel Ortega) que ya no somos parte de su partido”, dice el profesor con una breve sonrisa, agregando que en su barrio hubo una revolución de pensamiento porque ellos son “un pueblo tradicional y unido”, por lo tanto los monimboseños no  dudaron en responder cuando se sintieron atacados. 

En el barrio indígena la gente solía conmemorar la muerte de Camilo Ortega cada 26 de febrero. Foto: Humberto Galo / Maje

“Somos únicos, ahí no prevaleció una ideología política, nos atacaron y cerramos filas todos”, explica Putoy. Este profesor indica que en su barrio, la gente se conoce, por lo tanto suelen ayudarse cada vez que un vecino lo necesita. “En Monimbó somos diferentes, tu dolor es mi dolor”, cuenta Gabriel Putoy con un entusiasmo y orgullo de pertenecer a esa tradicional comunidad de Nicaragua.

Debido a su participación directa en las protestas, el profesor de Monimbó Gabriel Putoy se convirtió en un referente de la lucha en contra del Gobierno, por lo que fue acusado de terrorismo, robo, secuestro y otros crímenes relacionados a las protestas. 


“En la cárcel pensábamos que Daniel Ortega se había salido con la suya”


Su involucramiento en las protestas lo llevó a estar en prisión, alejarse de su familia y de la docencia. El 11 de septiembre del año pasado no pudo estar en el cumpleaños de uno de sus dos hijos porque para entonces, ya se encontraba lejos de Masaya, en una casa de seguridad. 

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“El 14 de septiembre quise ver a mi hijo, usted sabe los hijos son lo más importante”, relata el profesor Putoy entre lágrimas. Ese día el maestro monimboseño llegó a pasar tiempo con su hijo, pero esa decisión le costó su libertad. 

“Parece que me siguieron”, dice Putoy. Al siguiente día, el 15 de septiembre al medio día, un grupo de aproximadamente 40 policías, incluido el comisionado Ramón Avellán, llegaron hasta su casa para capturarlo. 

El profesor Putoy llora al hablar de su familia. Foto: Nayira Valenzuela / Maje

 “A vos hijo de p… te queríamos agarrar”, recuerda el profesor que le gritó el comisionado Avellán delante de sus hijos. “No respetó que habían niños y mujeres”, comenta Putoy. 

Después de ser golpeado en las celdas de la delegación policial en Masaya, el profesor Putoy fue trasladado a la cárcel El Chipote, en Managua, donde estuvo bajo interrogatorio durante un mes y una semana. “Me preguntaban sobre la participación de los sacerdotes en las protestas, cuando no les respondía me golpeaban”, relata el monimboseño. 

En varias ocasiones el profesor fue golpeado porque negaba las acusaciones en su contra o sobre los sacerdotes. “Gracias a Dios me desmayaba y cuando despertaba ya estaba en las celda de nuevo”, explica Putoy. 

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Cuando este profesor fue trasladado a la cárcel del Sistema Penitenciario La Modelo, ingresó a la Galería 16 donde había alrededor de 53 jóvenes que lo recibieron entre aplausos. Sin embargo admite que hubo momentos difíciles, el profesor dice que en ocasiones pensó que cumpliría la condena de 40 años de cárcel, que le fue impuesta por los delitos de terrorismo. “Pensaba que Daniel Ortega se iba a salir con la suya”, indica. 

La oposición de este monimboseño al partido de Gobierno no comenzó en las barricadas del año pasado, sino hace 15 años desde las aulas de clases, en donde les enseñaba a sus estudiantes a ser más críticos con el sistema político de Nicaragua. 


La FES manda más que el docente


A pesar de haber llegado a la docencia por una cuestión de necesidad, con el tiempo este profesor de Monimbó se enamoró de  la enseñanza y ya tiene 15 años en las aulas de clases, incluso, se convirtió en el subdirector del Instituto Nacional Héroes y Mártires de las Reformas en Masaya, sin embargo removido del puesto por supuesta indisciplina. 

El profesor Putoy asegura que en las aulas de clases en Nicaragua no manda el maestro. Foto: Nayira Valenzuela / Maje

“En algún momento hasta me quisieron poner a dar Orientación Técnica y Vocacional (OTV)”, dice el profesor, quien alega que él no tiene nada en contra de estas clases, pero no son su especialidad. 

Según las autoridades del centro público, él no cumplía las ordenes de hacer murales dedicados a las efemérides del partido sandinista y tampoco hablaba de la política del partido de Gobierno en clases. “Un maestro enseña, no adoctrina”, explica Gabriel.  

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Este año, según la Asamblea Nacional, se aprobó un presupuesto de 14 mil 277.9 millones de córdobas destinados a la educación, es decir 7.29 % más que en 2018, sin embargo el profesor monimboseño denuncia que la educación en las escuelas secundaria es mediocre y  está totalmente adoctrinada. 

Después de una amplia experiencia impartiendo clases en institutos públicos y privados de Masaya, el profesor asegura que en las aulas de clase manda más la Federación Nicaragüense de Estudiantes de Secundaria (FES), que un profesor. 

La FES es una organización de estudiantes de secundaria que comenzó en el año 2007 como un respaldo del partido sandinista en los colegios, es coordinada por la Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua (UNEN) que funciona en las universidades. 

La primera acción que este maestro monimboseño denunció fue, que los reforzamientos escolares destinado a los estudiantes que no pueden aprobar una clase, son realizados por miembros del Consejo del Poder Ciudadano (CPC). “Si tenés capacidad hacelo, yo no me apongo, pero esas personas (CPCs) son muchachos que no llegan ni a bachilleres”, indica el profesor. 

Gabriel Putoy agrega que muchos de los presidentes de la FES casi nunca entran a clase porque están en actividades relacionadas con el Partido de Gobierno. “El presidente del departamental de la FES, nunca ingresó a mi clase, yo fue el único profesor que lo reportó aplazado, después mágicamente pasó con 95”, afirma el profesor, quién renunció a su puesto como maestro después de estar involucrado en las protestas azul y blanco.

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“En el aula de clases manda el CPC, la Juventud Sandinista, la FES, pero el profesor, ese no manda a nadie”, concluye Putoy, quien pretende seguir con la lucha azul y blanco para cambiar este sistema de educación que acusa de estar manipulado. 

Por ahora, según este profesor, en Monimbó se están organizando, unificando distintos sectores,  tomando las medidas correspondientes para la seguridad. “Esta lucha continúa, lo único que tenemos es la unión, así que vamos a seguir”, concluye este profesor. 
 

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