Así está Masaya antes del repliegue

Cortesía / Maje
Tensión en las calles, Policías en varios puntos de la ciudad y parte del pueblo dispuesto a cerrar sus puertas ante la caravana del repliegue, así está Masaya.

A un día del repliegue, Masaya luce como un “estado de sitio”. Se estableció porque está prevista la llegada de Daniel Ortega a esa ciudad para conmemorar el 40 aniversario del histórico Repliegue Táctico.

“Tienen militarizado todo Monimbó”, dice Gabriel Putoy, un profesor de matemáticas quen estuvo en la cárcel tras haber sido acusado de terrorismo. 

En las afueras de su casa, ubicada muy cerca de la Placita de Monimbó, sitio donde está previsto realizarse el Repliegue Táctico a Masaya “hay cuatros policías, dicen que se van hasta después del sábado”, expresa este docente, como quien no se siente intimidado por convivir con sujetos armados y uniformados, pero sí hostigado por la presencia de ellos luego de haber salido del penal. 

Algunos pobladores de ese barrio indígena muestran cierto temor en estos días ante la conmemoración del repliegue, porque puede acabar en “operación limpieza”, dice un habitante que prefiere identificarse como Alberto. 

"Yo he escuchado en el pueblo que el viernes por la noche, la Policía realizará detenciones para dejar limpio el paso de la caravana”, dice este hombre de 35 años quien además asegura que ese día no habrá chavalos en las esquinas, para evitar arrestos. 

En Monimbó  hay un ambiente de tensión, entre el dolor de las familias que perdieron a un ser querido, y la vigilancia constante de la Policía Nacional. Foto: Cortesía / Maje

Para José (seudónimo), un joven monimboseño de 21 años, la conmemoración del Repliegue Táctico a Masaya en este momento, “no aporta nada bueno a la ciudad, porque la gente ya no los quiere”.

Según las descripciones de estos monimboseños, en Masaya y sobre todo en el barrio simbólico de Monimbó, hay un ambiente de tensión, entre el dolor de las familias que perdieron a un ser querido, y la vigilancia constante de la Policía Nacional. 

Ante este panorama lo único que pide José es que el Gobierno realice sus actividades sin hacer daño a nadie, pero él tiene claro que cerrará la puerta de su casa. “Solo espero que hagan sus cosas y no nos afecten”, confiesa José. 

El profesor Putoy explica que Masaya tiene una inusual presencia de policías. Foto: Nayira Valenzuela / Maje

La tensión y el dolor de una parte de la población, es ignorada por simpatizantes del Gobierno que planean conmemorar el próximo sábado, la gesta revolucionaria de los barrios orientales cuando decidieron replegarse hacia Masaya en medio de las últimos enfrentamientos con la Guardia Nacional para derrotar al presidente Somoza Debayle. 


“En el silencio se escuchaba, mataron a los chavalos”

En el año 2018, alrededor de dos meses después del inicio de la crisis de abril, el Gobierno convocó a sus simpatizantes para participar en el repliegue hacia Masaya, ese mismo día, la Alianza Cívica Por la Justicia y la Democracia llamó a paro nacional. 

La caravana dirigida por el presidente Daniel Ortega y la vicepresidenta Rosario Murillo llegó hasta la delegación policial de Masaya, donde los recibió el Comisionado Ramón Avellán.

Ese año, el presidente decidió no entrar hasta Monimbó porque en ese momento todavía habían barricadas en varios barrios de la ciudad de Masaya. Antes y después de la llegada del presidente, se reportaron enfrentamientos en algunos puntos, como en el barrio San Miguel y en el Parque Central. 

Parque de Masaya bajo vigilancia. Foto: Óscar Sánchez / Maje

Mientras ocurrió el repliegue a Masaya, muchos pobladores decidieron cerrar las puertas de sus casas. “En las calles de Monimbó, en el silencio de la gente se  escuchaba mataron a los chavalos”, recuerda el profesor Putoy, agrega que este año no será diferente. 


Antes de abril, Monimbó era un  bastión sandinista 

Yubrank Suazo, líder de las protestas en Masaya, recuerda que antes de abril de 2018, el repliegue representaba una fiesta revolucionaria en su ciudad. “Masaya preparaba la venida de los participantes del repliegue casi como una fiesta, se miraba algarabía en las familias, sobre todo en el barrio de Monimbó”, cuenta el también artesano. 

El profesor Gabriel Putoy, comenta que en años anteriores, los sandinistas realizaban una vigilia para esperar el día del repliegue. “Arreglaban con tarimas, sacaban banderas (del fsln)”.

Monimbó siempre ha sido un barrio con mucha alegría y tradición. Foto: Cortesía / Maje

El día del repliegue, según cuentan estos masayas, el presidente Daniel Ortega cenaba en la casa de las cuatro esquinas. “Algunos dicen que ahí se bebía su sopa de garrobo”, narra el profesor, quien está seguro que este año no sucederá así. 

Yubrank Suazo, psicólogo de profesión, piensa que muchos de los jóvenes que antes se dedicaban a preparar esta celebración, este y el año pasado no lo hicieron, decidieron quedarse en sus casas y cerrar las puertas porque no quieren el repliegue después de las muertes de abril. 

De hecho, desde la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB) hicieron un llamado a las personas que viven en Masaya, a cerrar las puertas mientras pase la caravana sandinista. 

“En Monimbó no prevaleció una ideología política, nos atacaron y cerramos filas todos”, asegura el profesor Putoy, “prevaleció la sangre monimboseña, el hermano, mi vecino”,  añade. Por eso este docente piensa que su barrio es único, “es aguerrido, luchador y ya no es sandinista”, concluye. 
 

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