Nahiroby Olivas, malo en las matemáticas pero bueno en los debates

Antes del 18 de abril de 2018, Nahiroby Olivas era un joven “apático político”. Su participación en las protestas contra el Gobierno le dejó como resultado varios meses en las celdas de La Modelo y un cambio de vida.

Salir con sus amigos los fines de semana, preocuparse por sacar buenas notas en clases, las prácticas de ballet y uno que otro noviazgo, así transcurría la vida de Nahiroby Olivas Valdivia, antes de la crisis de 2018.

Su mamá, Jacqueline Valdivia quería que Nahiroby estudiara Medicina, pero este joven de 19 años cuenta  para esta entrevista que no soporta ni una inyección, menos pasar todo el día en un hospital.

Nahiroby fue capturado el 25 de agosto. Foto: Nayira Valenzuela / Maje

“Hijo de tigre sale rayado”, dice un popular refrán. Los padres de Nahiroby son profesionales del Derecho, así que este joven decidió estudiar esta carrera.

Confiesa que no es bueno con los números, siempre le dieron dolores de cabeza los cálculos, pero asegura que en los debates le iba bien, así que la carrera de Derecho era una opción viable.

Fascinado por las leyes

Inició su carrera en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN – León), ahora no puede volver a recorrer esos pasillos porque los expulsaron después de su participación en las protestas de abril.

En las primeras clases Nahiroby quedó fascinado de la carrera. “Estudiar Derecho y observar cómo se dan los procesos jurídicos y cuál es la obligación del Estado, de los ciudadanos y las instituciones me llevaron a cuestionar muchos detalles”, afirma el joven.

Hablaba de derecho con sus amigos, con su familia y lo vinculaba a los aspectos cotidianos de su vida.

Este joven fue expulsado de la UNAN - León. Foto: Nayira Valenzuela / Maje

“No soy tan buen bailarín”

Su hermanita baila ballet desde los 6 años, como buen hermano mayor iba a verla en sus presentaciones. La elegancia y movimientos coordinados del ballet lo sorprendieron mucho, así que decidió sumarse a las clases.

Confiesa no ser buen bailarín, le va mal con los bailes espontáneos, pero como el ballet lleva mucho tiempo de práctica, logra desenvolverse mejor.

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Estuvo sobre el escenario en varias ocasiones, como todo artista lo que más le gustaba era recibir los aplausos del público al terminar las presentaciones.

Una tarde de películas en Netflix, leer, o pasar con el celular también formaba parte su rutina diaria.

Apático político

Así transcurría la vida de Nahiroby, “como la mayoría de los chavalos”, dice. No había participado en organizaciones juveniles o partidos políticos, era un “apático” al contexto social de Nicaragua.

Uno de los momentos más difíciles en la cárcel fue la muerte de Eddy Montes. Foto: Nayira Valenzuela / Maje

Le gustan mucho los animales; cuando se dio el incendio en la reserva natural Indio Maíz, pensó que el Gobierno quería minimizar una situación de emergencia.

Pocos días después, se unió a las protestas contra las reformas al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS).

Su papá era simpatizante del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), hasta que Nahiroby fue capturado y llevado a prisión.

Vamos ganando

“Sin querer queriendo”, como diría el famoso comediante Roberto Gómez Bolaños, Nahiroby se convirtió en uno de los rostros visibles en las protestas en León.

Salía en los medios de comunicación, iba a manifestarse dentro de la UNAN – León, organizaba marchas y publicaba constantemente en la redes sociales.

“Mi familia me recomendó al inicio que dejara de salir a las protestas, por la seguridad de ellos y de mi propia vida”, comenta.

Nahiroby quiere terminar la carrera de Derecho. Foto: Nayira Valenzuela / Maje

El 25 de agosto, después de la marcha “Vamos Ganando” que se realizó en León, Nahiroby junto a otros líderes universitarios fueron capturados por la policía. “En ese momento lo que pensaba era… bueno, si hasta acá voy a llegar, considero que hicimos un buen trabajo, los jóvenes del movimiento junto al pueblo”, recuerda.

Cuando fueron trasladados a El Chipote, escucharon que uno de los policías dijo: “¿Saben a dónde vamos? Ustedes que dicen que somos asesinos, vamos a la cuesta El Plomo a matarlos a todos”.

La camioneta en efecto bajó la cuesta, pero en un momento se detuvo y se escucharon sonar las AK, al final los policías se bajaron para orinar.

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Hasta carne asada para atormentar

Cuando los reos escucharon que serían liberados en 90 días, varios se descontrolaron emocionalmente, golpearon el zinc y rompieron los candados. “No los íbamos a dejar solos, salimos todos y quedamos dentro del perímetro en el que estaban los dos módulos”, narra.

“Llegamos a un acuerdo con los penitenciarios. Que nosotros íbamos a estar dentro del perímetro, pero como ellos querían que nos metiéramos nos cortaron el agua, estuvimos sin comida y sin agua por más de tres días”, recuerda Nahiroby.

Foto: Nayira Valenzuela / Maje

“Nosotros estábamos sobreviviendo de lo de siempre. Pan, avena, pinolillo. Un día los guardias se pusieron al otro lado del muro para asar carne, mientras nosotros estábamos sin comida. Les llevaron a todos los carceleros que estaban alrededor nuestro, además les dieron gaseosa con hielo, agua pura. Lo que ellos hacían era botarla para que nosotros viéramos que ellos tenían comida y nosotros no”, agrega.

El día de su libertad

Nahiroby asegura que los 9 meses en la cárcel lo ayudaron a madurar. Aprendió a controlarse emocionalmente, analizar a las personas, diferentes culturas, debatir entre una pluralidad de ideas y aprendió a comunicarse con señas.

El día de su liberación fue un momento “agridulce” porque estaban 19 en la galería 16-1, y en la lista solo aparecían 18, se quedó una persona que es Pedro Gutiérrez, originario de Managua.

El 11 de junio, cuando logró llegar otra vez a su barrio en León, observó tanta alegría que solo pensó “el pueblo está con nosotros”. “Eso me hizo tener más fuerza para mantenerme en todos los espacios posibles”, agrega.

Foto: Nayira Valenzuela / Maje

Sus metas en este momento es “seguir vivo y libre”, porque a pesar de ya no estar dentro de La Modelo, continúan las amenazas y el asedio a su familia.

Fue expulsado de la UNAN – León, pero seguirá demandando una verdadera autonomía universitaria y desea en los próximos años, terminar la carrera que lo apasiona, Derecho.

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