Carmen Orozco, la última universitaria presa en el nuevo Chipote

Orlando Valenzuela
Justina del Carmen Orozco, la joven que convenció a Paulo Abrao de ir a la Universidad Nacional Agraria en medio de un ataque a los universitarios.

Justina del Carmen Orozco tiene 19 años, en la Coalición Universitaria le dicen “la cadenita”, por la canción “Se me perdió la cadenita”, su labor es acompañar los procesos de los presos políticos y las madres de abril. 

Carmen es estudiante de Ingeniería Agrónoma en la Universidad Nacional Agraria (UNA), hace una semana estuvo presa en el nuevo Chipote, la Policía la arrestó cerca del puente de Rubenia, por manifestarse con una bandera azul y blanco gritando “libertad para los presos políticos”. 

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Esta joven comenta que salió a protestar porque estaba cansada de la represión, “nadie se atreve a protestar” asegura, así que agarró una bandera y carteles que pedían libertad para los presos políticos y comenzó a gritar consignas en la rotonda, “no estuve ni tres minutos cuando llegó la Policía”, relata Carmen.

Carmen relata que la metieron en la parte trasera de la nueva cárcel de Dirección de Auxilio Judicial (DAJ). Foto: Orlando Valenzuela / Maje

Los policías que llegaron para arrestar a esta estudiante, eran tantos “como si hubieran hecho un quiebre de drogas”, dijo Carmen.

En el momento de la captura ella pensó en que debía gritar su nombre para que alguien se diera cuenta que la estaban arrestando, “parece que la oficial se molestó por eso y me botó, me puso el pie en la cabeza y me apunto con su AK”, narra.

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Carmen relata que la metieron en la parte trasera de la nueva cárcel de Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), mejor conocida como El Chipote,  ubicada en una colina desolada en el norte de Managua, cerca del barrio Memorial Sandino. 

La golpearon y mientras lo hacían, varios policías se reían de ella, “comete la bandera”, “por ustedes no puedo ni comer” recuerda Carmen que le decían.


¿Quién pone los dólares? 


En el momento del interrogatorio, un oficial de Policía le preguntó a Carmen por qué estaba protestando, ella respondió “exijo libertad y justicia”. 

La Policía preguntaba “cuánto te pagaron”. Foto: Orlando Valenzuela / Maje

El Policía preguntó “cuánto te pagaron”, en tono irónico agregó si le pagaban 500 y 600 dólares, números que Carmen tenía apuntados en su bandera y carteles. 

Después de una discusión entre Carmen y el Policía, este le dijo a la joven que si por él fuera, Daniel Ortega se tenía que quedar muchos años más, después metió a Carmen en una celda donde estaban dos hombres.

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Según la universitaria esos hombres tenían la intención de hacerla sentir incómoda, “se me acercaron y preguntaron por qué estaba ahí”. Admite que se sintió intimidada cuando estos hombres le empezaron a decir que “si estuviéramos libre haríamos muchas cosas”, recuerda la estudiante de la UNA. 


¿Cómo es el nuevo Chipote?


Según Carmen parece un manicomio, es totalmente blanco y las rejas son verdes, las celdas tienen un espacio bastante reducido, pero hay baño y lavamanos. 

En la parte trasera está el patio donde quedan las instalaciones de investigación, un  puesto médico y una cuadrilla canina.

Al momento de ubicar a Carmen en las celdas, un oficial le preguntó al otro por qué la habían detenido, la respuesta fue “caso azul y blanco”, entonces la mandaron al fondo, “me dijeron cabeza abajo y manos para atrás”, recuerda Carmen. 

Hubo un segundo interrogatorio para Carmen, en el que le solicitaron el nombre del que tenía los dólares para financiarlos, inclusive le preguntaron si era lesbiana, puesto que ella les dijo que era feminista. 

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Le pasé explicando de la justicia, libertad, de la reforma, del feminismo” indica la joven, luego la hicieron quitarse la ropa y hacer sentadillas desnuda. 

Durante la madrugada, la llamaban a interrogatorio cada hora, para no dejarla dormir, le decían que sus compañeros estudiantes ya habían hablado y cuando ella negaba las acusaciones de terroristas, “me apretaban las esposas, bajaron la temperatura del aire acondicionado y golpeaban la mesa” narra Carmen. 


El hogar de muchas presas 


Cuando Carmen entró a su celda, tuvo ganas de llorar porque pensó que sería su nueva casa por mucho tiempo. 

Carmen nació en Managua, creció acompañada de su madre y abuela. Foto: Orlando Valenzuela / Maje

Mientras entraba a la celda, una señora comenzó a limpiar el lugar que ocuparía la joven, “las presas me preguntaron cómo me sentía, si quería gaseosa, agua o avena”, relata. 

Las presas se asustaron porque ella estaba bien golpeada y le pidieron unas pastillas. Después de un rato la llevaron a la zona médica, donde le pusieron una inyección que la hizo dormir profundamente, tanto que cuando despertó creyó que era otro día. 

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En esa celda las mujeres también eran reas políticas; tienen una rutina para no aburrirse, hacen ejercicios entre ellas mismas, además tenían horarios para escuchar a la profesora Diana Zepeda, quien se pone a contarles cuentos.

Carmen salió en libertad después de dos días, advertida que no debía andar en protestas, sino volvería a la cárcel. 


El arte y la naturaleza


Carmen nació en Managua, creció acompañada de su madre y abuela, en un núcleo familiar bastante católico, estudió la primaria en un colegio público, desde muy pequeña le gustaba el arte, de hecho participó en grupos de baile en su colegio. 

En secundaria se interesó por la poesía porque le gustaba declamar los poemas de Rubén Darío. Esta joven relata que su relación con su mamá es como con una amiga, siente mucha admiración por ella porque a pesar de ser socióloga, para sacarla adelante a sus hijos, aprendió a manejar mototaxi y ganar dinero.

Carmen, no ha regresado a su casa. Foto: Orlando Valenzuela / Maje

Después de salir de secundaria, Carmen eligió como carrera Medicina, pero a los meses se dio cuenta que eso no era lo suyo, se enfermaba mucho del estómago y no se sentía cómoda, así que se cambió a Ingeniería Agrónoma en la Universidad Nacional Agraria (UNA).

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Carmen confiesa que siempre le ha gustado el campo, la cercanía con la gente y los proyectos sociales, todo eso le ofrecía la carrera. 

“Son carreras importantes sobre todo un país agropecuario como lo es Nicaragua” explica Carmen. Durante su carrera ella era responsable de la sección, por lo que tenía bastante influencia entre sus compañeros.

Fue el 19 de abril que Carmen se involucró con las protestas. Foto: Cortesía / Maje

Fue el 19 de abril que Carmen se involucró con las protestas, estuvo quebrando piedras y mojando trapos para ayudar a sus compañeros con las bombas lacrimógenas que tiraron los antimotines hacia la universidad. 

Después de ese día se fue a su casa y su mamá no la dejó salir hasta el lunes 23 de abril, “le dije a mi mamá que iba a hacer unos trabajos” dice la estudiante, desde ese día no volvió a su casa, se quedó con sus compañeros atrincherados en la UNA.


El episodio con Paulo Abrao


El 20 de mayo de 2018, Paulo Abrao, secretario de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH),  presenció junto a los estudiantes un ataque dirigido a la Universidad Nacional Agraria (UNA). 

El 20 de mayo de 2018, Paulo Abrao presenció junto a los estudiantes un ataque dirigido a la UNA. Foto: Cortesía / Maje

Ese día Carmen estaba en una reunión con Abrao como representante de los estudiantes de la UNA, pero mientras conversaba con el brasileño, le informaron que su universidad estaba siendo atacada.

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“Yo le dije a Paulo me vas a acompañar o no” recuerda Carmen, quien cuenta que ella se asustó y salió corriendo de la reunión, Paulo le pidió que se esperara porque él debía pedir permiso, “yo le dije entonces me vas a acompañar o no, porque yo ya me voy”, narra Carmen.

Cuando Carmen iba saliendo del lugar Paulo le dijo que iría con ella, cuando llegaron a la universidad Abrao estaba un poco asustado, según cuenta la estudiante.

“Ese día hizo llorar a los chavalos porque les prometió (Abrao) que ese caso lo iba a saber el mundo entero”, recordó. 


El nuevo diálogo nacional


Para esta joven, en este momento lo más importante para los estudiantes es preservar la reserva moral, “hemos intentado mantener lo que dice el pueblo” explica.

Lo más importante para los estudiantes, es preservar la reserva moral. Foto: Cortesía / Maje

Carmen entiende que se debe hacer una negociación, pero el primer punto para demostrar que hay voluntad para negociar, es la liberación de los presos políticos.

Antes de abril, Carmen soñaba con culminar su carrera, crear una Organización No Gubernamental que ayudara a los niños expuestos a violencia, inclusive pensaba en hacer su propio vivero y ser una promotora de la educación agrónoma, por ahora todas esas metas deben esperar, hasta que se cumplan tres objetivos en Nicaragua: “libertad, justicia y democracia”. 
 

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