Celebrando La Purísima en tiempos de crisis

Las tradiciones religiosas son una de las más apegadas en Nicaragua, La Purísima se celebrará a pesar de la crisis que comenzó en abril.

Las tradiciones en Nicaragua, sobre todo las católicas, tienen una gran repercusión en época de crisis. El apego a lo religioso es una de las formas de mantener la esperanza en la población. 

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Este siete de diciembre en el país se celebrará La Purísima Concepción de María, una fecha en la que se conmemora a la madre de Jesús gracias a una tradición que data desde la época de la Colonia -exactamente del año1562- cuando llegó al Realejo un navegante llamado Lorenzo de Cepeda, él estaba buscando asistencia médica porque el clima había hecho que la corriente del mar golpeara su barco. 
 

Desembarcó en El Realejo, llevaba consigo la imagen de la virgen Inmaculada Concepción, los indígenas admiraron a la “niña blanca”, le pidieron que la dejara en el pueblo, pero Lorenzo de Cepeda decidió llevársela. Tiempo después estuvo de vuelta en El Realejo, la corriente la habían arrastrado de nuevo al pueblo. 

Muchos nicaragüenses creen en el milagro de la virgen Inmaculada Concepción. Foto: Bismarck Picado / Maje

Él interpretó estos acontecimientos como si la virgen quisiera quedarse con los indígenas, desde entonces muchos nicaragüenses creen en el milagro de la virgen Inmaculada Concepción.  


Las promesas de por vida para la Virgen María 


Azucena Guillen tiene 56 años de edad y desde hace 35 años que realiza La Purísima, en su casa ubicada en el barrio Monseñor Lezcano, en Managua. 

Su religiosidad para celebrar a la virgen cada diciembre nació a sus 20 años, le fue diagnosticado Anemia Aplásica con un punto de leucemia y estuvo internada durante cinco meses en un hospital. 

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Azucena recuerda que producto de su enfermedad a ella se le cayó el cabello y la piel se le puso totalmente arrugada debido al tratamiento. Ella  creció en fe católica y pertenece a la comunidad catecúmena de la Iglesia Católica, así que en ese momento le pidió a la Virgen María que la curara. 

La promesa de Azucena con la virgen consiste en celebrar La Purísima cada año. Foto: Cortesía / Maje

Pasó el tiempo y los doctores no se explicaron por qué mejoró tan rápido, la enfermedad desapareció totalmente. Pero el sufrimiento no acabó ahí, dos años después, ella quedó embaraza de su primer bebé. 

Era un niño que nació con hepatomegalia, es decir tenía el hígado del tamaño de un niño de cinco años. Los doctores le daban solamente 12 horas de vida. 

Así que Azucena, a como ya había hecho en el pasado, le pidió a la Virgen María curar a su hijo, “le dije que si era mío me lo dejara”, relató. Actualmente su hijo tiene 32 años, está casado y tiene un hijo. 

La promesa de Azucena con la virgen consiste en celebrar La Purísima cada año hasta el día que ella muera y cuando eso pase, su hijo seguirá con la tradición. 


La fe puede más que la necesidad


Tradicionalmente Azucena hacía rezos para la Virgen María e invitaba alrededor de 150 personas. Repartía baldes, caramelos, escobas, “varias cosas que se necesitan en un hogar”, rememora. Pero los últimos cinco años ha celebrado a “La Conchita” mediante la tradicional gritería de forma ostentosa. 

Cortesía / Maje

Este año será diferente. Hace tres semanas la despidieron de su trabajo, no le dieron aguinaldo y todavía sigue esperando la liquidación. A pesar de estos problemas económicos, “la promesa es celebrarla hasta el último día de mi vida, y claro que sí la voy a celebrar, con menos cantidad de cosas pero lo haré”, dijo.

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Azucena cuenta que para este año procurará comprar alimentos para repartir, en vista de la situación que vive el país, “planeo comprar 150 nacatamales, arroz, azúcar, aceite, peines y baldes plásticos”.


Un altar en el barrio San Felipe 


Guadalupe Chinchilla es otra nicaragüense que celebra a la virgen patrona de Nicaragua. Ella es originaria de Managua y desde hace 18 años, viaja a la ciudad León cada 7 de diciembre para conmemorar a La Purísima. 

Si bien es cierto ella no tiene una promesa directa con la virgen, se siente comprometida con apoyar la tradición que empezó su suegra (q.d.e.p) y su esposo. 

“Mi suegra tenía una promesa. Cuando ella iba a dar a luz a mi esposo ella se vio mal en el parto, entonces ella le prometió a la virgen que si salía bien iba a realizar la gritería siempre”, así es como nació la promesa a la virgen según cuenta esta señora de 40 años.  

 

 

Este año, Guadalupe y su esposo serán los únicos encargados de realizar esta tradición, porque su suegra falleció hace un mes y medio. A como todos los años, Guadalupe se encargará de aportar dinero para comprar juguetes “llevo cosas educativas para los niños”, explicó.

Al igual que Azucena, Guadalupe también se las ha ingeniado para recolectar el dinero de la Purísima pues cuenta que a raíz de la crisis se vio obligada a cerrar el negocio que tenía junto a su esposo. 

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Uno está celebrando La Purísima de sus ahorros o buscando alternativas para poder ganar dinero”, afirma. 

En su caso, ella intentó no reducir la inversión que destina todos los años para la Purísima “la crisis siempre afecta, al final lo que la gente busca es acomodarse, las tradiciones pesan un montón en Nicaragua”, dijo.


El comercio en medio de la crisis


Quienes también juegan un rol importante en esta celebración religiosa nacional, son los comerciantes. 

 

 

Valeria Cuaresma, una joven vendedora de objetos plásticos en un tramo del Mercado Oriental, confesó que en las últimas dos semanas las ventas aumentaron. La gente se está llevando sobre todo “vasos, panas y baldes” que tienen precios de 5 hasta 200 córdobas. 

Según Yahoska Munguía, administradora de una tienda en el mercado, actualmente están vendiendo alrededor de 45 mil córdobas por día. Destaca que las épocas de ventas más altas son en Semana Santa y diciembre. 

“Lo que más está llevando las personas son cosas para celebrar La Purísima que estén relacionados con utensilios del hogar”, cuenta. 

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El mes de diciembre es el más festivo del año, para los nicas no solo se trata de Navidad y año nuevo, sino de sus tradiciones religiosas apegadas al pueblo desde hace muchos años. Festividades que esta vez serán diferente, ya sea por estar sin trabajo o incluso por la ausencia de algún miembro de la familia. 

En Granada La Gritería,  se celebró por primera vez un 8 de diciembre de 1675. Foto: Cortesía / Maje

Sin embargo, lo mejor para muchos nicaragüenses es no abandonar las costumbres, a pesar de las dificultades y la crisis socio política que reina en el país, intentar  estar unidos en familia. 


La Purísima nació en los pueblos 


La celebración a la Inmaculada Concepción de María data desde muchos años en Nicaragua. En Granada, se celebró por primera vez un 8 de diciembre de 1675, cuando el fraile franciscano originario de Guatemala, José de Velasco, hizo un sermón en honor a la virgen  durante la inauguración de una fortaleza en Nicaragua. En este departamento del pacífico nicaragüense la festividad de vive de forma muy solemne. 

León, es el segundo departamento de Nicaragua en donde esta celebración se realiza de manera muy emblemática, pues en esta ciudad vivió el fraile creador de la novena “Candor de la luz eterna”. Se trata del guatemalteco Rodrigo de Jesús Betancourt, quien la creó en 1720.

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En León la celebración de la Purísima es de las más llamativas. Las familias se reúnen, cocinan bastante comida, la ciudad se llena de gente de otros departamentos y el parque central es una fiesta de colores y ruidos. 

Con la guerra de los nicaragüenses contra los filibusteros estadounidenses que comenzó en 1856, el párroco de la iglesia de San Felipe, Gordiano Carranza, motivó al pueblo para que creara altares y él mismo encabezó un recorrido por las calles de la ciudad el 7 de diciembre de 1857. De ahí data la celebración de la manera en que se realiza actualmente. 

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