#UnmajeEditaMaje | El bus, una catarsis de nuestras emociones

Foto: Cortesía / Maje
El tradicional medio de transporte visto más allá de un objeto de movilidad, el bus es un espacio donde experimentamos una catarsis de emociones.

Es el medio de transporte más utilizado, el destino decidirá el número de cada unidad, es decir, cada número nos llevará a diferentes puntos del país. 

Desde que llegamos a la parada, nuestras emociones y pensamientos actúan como una ruleta, “hay muchas personas esperando la misma parada”, “la ruta no se detuvo y está iniciando a oscurecer”, “se está volviendo más peligroso”.  Al final todo se combina.

#UnmajeEditaMaje | La crisis en Nicaragua, abriendo cicatrices emocionales del pasado

Cuando el bus inicia a estacionarse las personas comienzan a amontonarse por el afán y la desesperación, esa que da cuando sentimos que no alcanzaremos en el bus y tocará esperar otro. 

Aunque ya estando dentro del bus la sensación es otra, a pesar de ser un espacio compartido por muchas personas pasamos todo el viaje en anonimato, en un diálogo silencioso y una invasión de espacio. 

Todas las tardes Ernesto Barreto toma la ruta 103 para dirigirse a su hogar. “Cuando el bus va lleno siento decepción personal y profesional, me voy cuestionando ‘¡puta! ¿Por qué no tengo un vehículo? ojala me subieran el sueldo para irme en taxi ’”.

Foto: Cortesía / Maje

Marc Augé, antropólogo francés define a los medios de transporte como “no lugares”. Estos espacios donde nos movemos todos los días y no prestamos mucha atención a lo que sucede al alrededor, pues estamos más concentrados en nuestra existencia social.

Es decir, el bus es una zona donde no pueden esconderse emociones, como la ansiedad por llegar a nuestro destino a tiempo, las frustración de las personas por escapar de aquel lugar apretado, el desesperado por encontrar lugar, la ira de las personas que fueron manoseadas por alguien y el miedo a ser asaltado, en fin, cada individuo durante ese viaje se encuentra en una lucha interna.

Los profesores de la generación de abril

“En las rutas de Managua me asaltaron dos veces, iba lleno, una mujer me distrajo, me hizo unas preguntas; el hombre me rompió el bolso y me robó el celular. No me di cuenta hasta que llegue a mi casa”, narró Fressia, una joven de 24 años.

Foto: Cortesía / Maje

Por otro lado, cuando las personas luchan por esconder sus emociones, por ejemplo querer llorar, el viaje puede ser muy incómodo, probablemente la ansiedad por llegar a un lugar donde podamos explotar nuestras emociones crezca. 

¿Qué pasa cuando escondes las emociones?

El psicoanalista Iván Ruiz me explicó que esconder las emociones en el bus sobre todo cuando este medio de transporte va lleno, las personas tienen mucha dificultad en sentir intimidad. 

“Cuando el bus va lleno este espacio se ve violentado, esta incomodidad física y también de no tener un lugar para pensar; cuando el sentimiento es de tristeza y no tienen espacio para llorar resulta complicado, la gran dificultad de esconder emociones en un lugar público es esa, no poder mostrarla”. 

Foto: Cortesía / Maje

Tolerar el ambiente en el bus y poder esconder emociones en un lugar público dependerá de la persona. “Hay algo que se llama tolerancia a la frustración, hay usuarios que cuando se bajan dejan de sentir frustración, en cambio para otros esto se prolonga”.

Normalizar un ambiente agresivo 

Por lo general los pasajeros entran en un conflicto con el conductor del bus, muchas veces escucharemos decir “muévanse que atrás está vacío”, cuando en realidad no es así. 

Julio Montenegro, el abogado defensor de los “terroristas”

Iván me explicó que las personas suelen normalizar lo que viven, en el caso de los conductores de rutas, verán con normalidad la agresividad, pues su ambiente de trabajo está en constante aceleración de los hechos, él sugiere que debería de existir un ambiente de amabilidad en el interior del bus para crear un atmosfera en la que los pasajeros y el conductor se sienten a gusto.

Foto: Cortesía / Maje

Aunque no todos los conductores actúan de esta manera, otros suelen ser amables, esto dependerá de los escenarios vividos en el día a día. 

“Es muy común ver a los choferes manejar de manera agresiva, lo mismo sucede con el modo de tratar a las personas; ellos tienen cierto poder de las personas dentro del bus. Su trabajo es muy repetitivo, recorrer el mismo camino, incluso esta agresividad al manejar puede provocar un accidente, porque creen que se conocen todo los caminos”, explicó  Ruiz. 

Las típicas situaciones que nos afectan en el bus 

Un típico pasajero con el que solemos compartir en el bus es el que siempre está desesperado por encontrar un asiento o bien, el que se hace el ciego para no ceder su lugar a alguien que lo necesita más. 

El calvario que viven los padres de los presos políticos

Foto: Cortesía / Maje

“Los pasajeros desarrollan la idea de todos contra todos, muchas veces cuando va llenísimo los pasajeros piensan ‘tengo que salir tengo que ver como hago yo ’”, contó Iván 

Otra de las situaciones muy comunes en los buses es cuando se montan vendedores ambulantes, predicadores, animadores y personas solicitando ayuda monetaria. 

Iván explica que estos escenarios se vuelven tan comunes que las personas no saben si la historia que comentan las personas es cierta o falsa, aunque hay personas que deciden darles dinero por una cuestión de altruismo y no sentir culpa. 

Nicolasa Sevilla, la mujer que dirigía las turbas de Somoza

En el caso de los vendedores o los predicadores pueden crear un ambiente incómodo dentro del bus, pues si pasaste por un mal día no querés escuchar nada, “sobre todo suele frustrar a las personas con baja tolerancia a la frustración”. 

El bus, un espacio de peligro para mujeres 

“Cuando es de noche, va vacío y si la mayoría de personas son hombres voy en alerta porque pienso que pueden robarme, manosear o cuando me baje de la parada uno de ellos me va a seguir, es parte del paniqueo diario de andar en Managua y ser mujer”, confesó Fressia.  

Gif cortesía Giphy / Maje

Iván me dijo que no hay una estadística de cuantas mujeres sufren acoso en el bus, sin embargo él calcula que un 80% de mujeres han sufrido acoso en el bus. 

“El peligro más grande está en el anonimato del abusador y en la vulnerabilidad que tiene la víctima,  porque no puede ir a un lado o denunciar el hecho”, explicó Iván.

El bus un espacio de reflexión 

Cuando el bus va vacío la atmosfera que se vive es otra, durante el viaje los pasajeros mantienen un diálogo silencioso, ya que después de un día largo tienen un espacio para reflexionar de los acontecimientos que vivieron. 

“Cuando el bus va vacío siento un cierto nivel de satisfacción porque sé que no será un viaje incómodo al menos no físicamente, normalmente no siento el viaje porque voy pensando en muchas cosas o simplemente me duermo”, comentó Ernesto Barreto. 

Los hermanos Quiroz presos en la modelo

Marc Augé explica que en el bus se vive un aspecto paradójico en el momento en que la unidad del espacio terrestre se vuelve pensable y “en el que se refuerzan las grandes redes multinacionales, se amplifica el clamor de los particularismos: de aquellos que quieren quedarse solos en su casa o de aquellos que quieren volver a tener patria, como si el conservadurismo de los unos y el mesianismo de los otros estuviesen condenados a hablar el mismo lenguaje: el de la tierra y el de las raíces”.

Gif cortesía Giphy / Maje

De acuerdo a Iván, la sociedad en la que vivimos es muy acelerada, por ende los espacios para reflexionar cada vez son muy reducidos. “Reflexionar en el bus puede llevarte a puntos esenciales, porque cuando vas a la parada vas pensando en que no te deje el bus y cuando te bajas de la unidad vas corriendo para llegar a tiempo a tus destino”.

En ocasiones, los pensamientos de las personas pueden convertirse en peligro para su estado mental, “cuando los pasajeros tienen pensamientos malos es recomendable un proceso de autoconocimiento, esto puede llegar a depresión”, expresó Iván.

Foto: Cortesía / Maje 

El psicoanalista aclaró que el espacio para reflexionar no es malo, sino el tipo de persona y los pensamientos que están teniendo, sobre todo los usuarios que sufren de depresión, estos espacios les harán daño porque la depresión y la ansiedad tienen estilos de pensamientos que dan vuelta en lo mismo.

La catarsis de emociones ¿Un fenómeno experimentado solo por jóvenes?

Iván explica que entre los jóvenes de 15 a 30 años es más común pensamientos filosóficos y una búsqueda constante de la identidad. 

En cambio, los adultos mantienen pensamientos más estructurados, “las preocupaciones de un joven es definir la identidad y en el adulto es en consolidar las experiencias actuales”. 

¿Es tiempo de bacanalear? ¿indiferencia o desahogo?

Luis Choisseull estudiante de Antropología de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua) considera que el bus en Nicaragua “es un espacie de tramo temporal que va desde lo más santo hasta lo más circense. De cualquier manera el bus es solo el medio de uso, el fin real es el acarreo social de las personas y su involucramiento en las causas que el bus deja circular mientras llega su destino”.

Si al bajar del bus la frustración y los malos pensamientos continúan, Iván recomienda tres cosas. 

Foto: Cortesía / Maje

“Todo lo que experimentamos día a día se termina normalizando por ende no debería de afectar permanentemente a las personas, salvo las experiencias de abuso”, concluyó Iván. 

Notas Relacionadas

Kysha López, la mujer transgénero acusada de financiar los tranques

La mujer transgénero Kysha López es acusada de financiar los tranques en Diriamba. En la cárcel ha sufrido discriminación por su orientación sexual.

Flavio David: “Mis seguidores en redes sociales me motivan a publicar más videos”

El creador del personaje “la Yasuri”, narró cómo ha sido el proceso de adaptación viviendo en otro país, además de sus planes en el mundo de la par...