El futuro del país, de las aulas de clases a la cárcel y las calles

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Después de las protestas en las universidades públicas, muchos estudiantes fueron expulsados de sus carreras.

Antonio, nombre ficticio, era estudiante de la Facultad de Humanidades y Ciencias Jurídicas en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua), cursaba primer año de su segunda carrera antes haber empezado a protestar en contra de la reforma al Instituto de Seguro Social (INSS) en Camino de Oriente, Managua. 

El 19 de abril fue a protestar a la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli) y acabó en la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), donde miró caer el primer “árbol de la vida”.

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Estuvo en varias marchas y plantones en diferentes universidades, hasta que el lunes siete de mayo, la UNAN llamó a regresar a clases. 

Protestas en la UNAN durante el reinicio de clases. Foto: Cortesía / Maje

Los estudiantes asistieron, “pero la mayoría se quedó en los pasillos protestando”,  me dijo Antonio. En ese momento se empezó a valorar la idea de tomarse el recinto, pero según él, antes debían hacer una asamblea con los líderes de aula para organizarse y estar seguro que la mayoría de estudiantes quería eso. 

Al ver la actitud de los estudiantes, los profesores y las autoridades de la universidad comenzaron a llevar sicólogos, “nos dijeron que nos iban a ayudar, para hacer una especie de catarsis”, rememoró Antonio. 

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El plan no funcionó, los estudiantes siguieron protestando, así que a las autoridades no les quedó otra cosa que suspender las clases. 

Han sido expulsados 82 estudiantes de la UNAN. Foto: Cortesía / Maje

Eso hizo mucho más difícil la organización de los estudiantes, así que de manera espontánea un grupo de jóvenes decidieron tomarse la universidad. 


¿Sin derecho a educación por protestar? 

Antonio estaba junto a sus compañeros en el portón Arlen Siu, a ellos les tocaba hacer labores defensivas, también realizaban jornadas de limpieza.

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Pero los ataques se hacían cada vez más constantemente, eran más intensos, “sabíamos que militarmente era difícil resistir los ataques”,  confesó Antonio. 

Mientras estuvieron atrincherados, los estudiantes encontraron infiltrados, gente que mandaba fotos de ellos dentro de la universidad, esto afectó a muchos jóvenes, porque se dieron a conocer identidades.  

Herido por ataque a la UNAN-Managua. Foto: Cortesía / Maje

Después de las protestas, la UNAN expulsó a 82 estudiantes, la mayoría de la carrera de Ciencias Económicas, el argumento oficial es robar y destruir la institución, además de llamar a la desobediencia académica e “incitar al odio y la violencia”, según una carta emitida por la universidad. 


Los maestros de la indiferencia 

Antonio no puede volver a su universidad, le da miedo que lo lleven a la cárcel El Chipote, a como ha sucedido con otros jóvenes. Además, no quiere recibir clase con docentes que a pesar de todas las muertes y violencia en contra de sus estudiantes, no dijeron nada a favor ni en contra de la situación, “para los docentes parece como si no ocurrió nada, no dijeron nada, eso es como darnos la espalda”, expresó el estudiante. 

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Su meta era poder graduarse, ejercer su carrera,  puesto que está estudiando “algo que me apasiona”, concluyó.  


El poder de UNEN en la universidad 

Después de una serie de protestas, Ana, que estudia Medicina en la Universidad Autónoma de Nicaragua (UNAN-León), volvió a su universidad en compañía de unos compañeros que fueron citados por dirección, por haber cometido hechos “vándalos”. 

Ana estaba en el recinto universitario cuando llegaron algunos miembros de la Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua (UNEN), le dijeron que no podía estar ahí, porque estaba expulsada. 

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“Lo peor es que los de UNEN no son estudiantes, son personas de bastante edad que tienen muchos años en la universidad”, dijo la joven, agregando que “el Centro Universitario de la Universidad Nacional (CUUN), es como una empresa, donde se le da de comer a trabajadores del gobierno sandinista”  afirmó. 

Ese día uno de los de UNEN, le dijo al guarda que la sacara, “yo le respondí que no iba a salir porque no estaba haciendo nada malo”, relató Ana. Un profesor intentó abogar por ella, justificando que solo estaba sentada en una banca de la universidad, no protestando. 

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Pero la persona que representaba a UNEN no escuchó al profesor, y llamó a los guardas de seguridad para que sacara a la estudiante de la universidad. 

Nahiroby, estudiante de Derecho, está preso acusado de quemar el CUUN. Foto: Cortesía / Maje

Ana es una alumna aplicada, por lo que esperaba graduarse con honores, para que sus padres estuvieran orgullosos de ella, luego quería estudiar una especialización. 

Como reto personal, quería lanzar una campaña con algunos compañeros de la universidad para limpiar los mercados de León, pero la situación obligó a frenar todos sus planes. 

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Este es el panorama de los estudiantes que protestaron por autonomía universitaria, algunos fueron expulsados, otros están presos en El Chipote, como el caso de Nahiroby Olivas, Byron Estrada, Luis Quiroz, Amaya Coppens, Sergio Midence, Victoria Obando, Yaritza Mairena, Levis Rugama. 

El futuro de Nicaragua son los estudiantes y el arma más poderosa que tienen es la educación, por ello ahora se enfrentan al reto de defender el lema “a la libertad por la universidad”.
 

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