Monimbó, el mejor homenaje que ha recibido Carlos Tünnermann en su vida

Cortesía Oscar Sánchez/Maje
El doctor Tünnermann es uno de los intelectuales más importantes de Nicaragua; actualmente es parte de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, él nos comentó sobre el mayor homenaje que ha recibido en su vida, Monimbó está involucrado.

El cinco de diciembre de 1978, Carlos Tünnermann entró en Nicaragua junto al grupo de Los Doce. Eran los últimos momentos en la presidencia de Somoza Debayle. 

Los Doce fue un grupo de intelectuales que ayudaron a los guerrilleros sandinistas a conseguir financiamiento y aviones, para que pudieran salir y entrar al país. 

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Ese cinco de diciembre, Carlos Tünnermann junto a sus once compañeros, fueron recibidos por miles de personas que llegaron hasta el aeropuerto “Las Mercedes” como se llamaba entonces, para brindarles su apoyo a los intelectuales que habían estado ayudando a los guerrilleros que luchaban contra la Guardia Nacional. 

Tünnermann ha recibido honores de la Academia Nicaragüense de la Lengua.

En la lucha contra Somoza Debayle, uno de los pueblos que más se levantó fue Monimbó, el pueblo indígena con sus bombas de contacto, hizo frente a la Guardia Nacional. 

“En ese entonces decíamos, Monimbó es Nicaragua” me dijo el doctor Carlos Tünnermann, por ello el grupo de Los Doce, decidieron ir con toda la multitud que los esperó en el aeropuerto, hacía el pueblo de Masaya. 

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“Cuando llegamos a Camino de Oriente, la Guardia interceptó la marcha”, me contó el doctor Tünnermann, comenzaron a realizar disparos al aire, en ese momento la multitud se dispersó, surgieron  camionetas  y a Los Doce se los llevaron a la entrada de Masaya. 


El escenario fue la placita de Monimbó 


Ahí los esperaba otra multitud, la idea era dirigirse a la plaza de Monimbó, hacer un acto en honor a todos los indígenas de Monimbó que con bombas caseras resistían contra la Guardia Nacional. 

Tünnermann recordó entre lágrimas al pueblo de Monimbó. Foto: Oscar Sánchez / Maje

“Nos  agarraron y nos pusieron en sus hombros, íbamos Los Doce, en hombro de los monimboseños” me dijo el intelectual Tünnermann, mientras se le llenaban los ojos de lágrimas. 

Desde ese momento el doctor Tünnermann sabía que ese día sería inolvidable. En una entrevista ese mismo día, el doctor dijo que ese era el mejor homenaje que había recibido en su vida. 


Los honores de Carlos Tünnermann 


Este intelectual nicaragüense tiene un largo recorrido en su vida profesional, fue rector de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-León), fue Ministro de Educación cuando se realizó la Campaña Nacional de Alfabetización, premiada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). 

 

 

La  Academia Nicaragüense de la Lengua (ANL), le realizó un homenaje titulado “Homenajes”, con 24 años fue nombrado Secretario General en la UNAN, después Secretario General del Consejo Superior Universitario de Centroamérica  (CSUCA), ganó una beca Guggenheim para escribir un libro sobre la universidad en América Latina. 

Sin embargo, después de 40 años de aquel homenaje en Monimbó, el doctor Tünnermann sigue manteniendo que ese fue el más importante de su vida. 

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“He recibido doctorados, honoris causa y muchos homenajes, pero el más grande ha sido que los monimboseños nos hayan llevado”, después de decir estas palabras, el doctor Tünnermann no pudo seguir hablando, lloró recordando el momento.

 

 

 “Siempre me emociona porque mucha de esa gente murió después, pero nos llevaron en hombros hasta la placita”, concluyó. 


La noche del homenaje 


Después de realizar un acto en la placita de Monimbó, Los Doce, junto al doctor Tünnermann se refugiaron en el Colegio Salesiano de Masaya, estuvieron  ahí hasta la una de la madrugada, cuando les avisaron que los guardias se habían retirado. 

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El doctor Tünnermann me contó que cada uno tenía una casa de seguridad, pero la de él era la más obvia, porque se fue a casa de su hermano. 

 “Aquí vengo le dije a mi hermano, él me respondió que todo el mundo iba a saber que estaba ahí”, narró el intelectual, pero al doctor Tünnermann no le importó, no quería incomodar a ninguna familia desconocida para que lo recibiera. 

Tünnermann impulsó la campaña de Alfabetización realizada en Nicaragua. Foto: Oscar Sánchez / Maje

Después de ese día, participó en marchas realizadas en Matagalpa, León, Somoto y siempre sucedía algo parecido al presente, cuando ellos hacían convocatorias para marchar, Somoza también realizaba marchas, en las mismas calles o en lugares cercanas. 

Así fue hasta el 17 de julio que Somoza abandonó el poder, el 19 de julio botaron la estatua de Somoza  y el 20 de julio celebraron el triunfo de la revolución junto a los guerrilleros que entraron triunfantes en Managua, y desde entonces, vive en la memoria de Carlos Tünnermann, el pueblo de Masaya y sobre todo, los monimboseños que lo cargaron a hombros. 
 

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