#ElChat | Los Doce olvidados de la historia de Nicaragua

Cortesía /Maje
“Los Doce” fue un grupo de intelectuales que durante la lucha guerrillera sandinista, consiguieron financiamiento y apoyo político para derrocar a Somoza.

Un manifiesto publicado la mañana del  18 de octubre de 1977, acompañado de doce firmas, iniciaba así: “A lo largo de más de una década, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) ha luchado con generosidad por lograr un cambio en Nicaragua, y la sangre derramada por tantos jóvenes es el mejor testigo de la permanencia y la presencia de esa lucha realizada cada vez con mayor grado de madurez política”.

Ese documento era el primer respaldo público que recibían, en palabras de Sergio Ramírez, “los muchachos del Frente Sandinista”. 

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El comunicado fue escrito por Sergio Ramírez y firmado por Felipe Mántica Abaunza (Empresario), Joaquín Cuadra Chamorro (Abogado), Miguel Escoto Brockmann (Sacerdote católico), Ricardo Coronel Kautz (Ingeniero Agrónomo), Carlos Tünnermann Bernheim (Educador), Fernando Cardenal S.J. (Sacerdote jesuita), Emilio Baltodano Pallais (Empresario), Sergio Ramírez Mercado (Escritor), Arturo Cruz Porras (Economista), Carlos Gutiérrez Sotelo (Cirujano Dental), Ernesto Castillo Martínez (Abogado) y Casimiro Sotelo R. (Arquitecto).

Parte del grupo en Costa Rica. Foto: Cortesía / Maje

Cuando Pedro Joaquín Chamorro, director del diario La Prensa, recibió por fax el documento, se dio cuenta que no tenía título y que el grupo tampoco tenía un nombre, así que contó las firmas y escribió “El grupo de Los Doce se constituye  en Costa Rica”.



 

¿Cómo empezó la idea del grupo de Los Doce? 


De acuerdo con Sergio Ramírez, la primera persona que le habló de la idea de un gobierno provisional conformado por intelectuales, fue Eduardo Contreras, un guerrillero sandinista. 

En ese momento, “me extrañó su propuesta”, confiesa Ramírez. Al poco tiempo mataron a Contreras. 

A finales de 1975, Sergio Ramírez comenzó a conversar sobre esa posibilidad con el general Humberto Ortega. La idea era que el FSLN dejara la actitud defensiva que tenía y comenzara a atacar a la Guardia Nacional “para que esto inspirara a la gente, y diera a entender que Somoza era vulnerable”, recuerda el escritor. 

El objetivo de este grupo, era juntar esfuerzos que le dieran viabilidad política a la lucha armada. Entre Humberto Ortega y Sergio Ramírez, fueron eligiendo a los miembros del grupo. 

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Ramírez fue uno de los que inició con la idea de Los Doce. Foto: Cortesía / Maje

Uno de los primeros que buscaron fue el sacerdote jesuita Fernando Cardenal, después hicieron contacto con Joaquín Cuadra Chamorro, Emilio Baltodano, Felipe Mantica, Ricardo Coronel y por último con Miguel Escoto. Este último dijo que no quería tener nada con el Frente, porque él creía en la paz y las teorías de Mahatma Gandhi.

Sin embargo, después de la primera reunión que fue en  el año 1977 en Costa Rica, Miguel Escoto cambió de opinión y decidió unirse. En ese momento eran siete, contando a Sergio Ramírez. 


La primera reunión 


Después de haber fracasado la operación militar, Humberto Ortega mandó a decirle a los siete que, “muchas gracias pero no funcionó”, cuenta Ramírez. 

En ese momento el escritor no estuvo de acuerdo con el general Humberto Ortega, puesto que los ataques a la Guardia Nacional crearon en Managua un estado de agitación, “por primera vez había en el país, la sensación de que Somoza estaba siendo atacado por muchos lados”, dijo. 

En esa época, Somoza Debayle había logrado reelegirse, controlaba el Congreso y la Corte Suprema de Justicia, sobre todo en los juicios que tenían intereses políticos. 

Había censura de prensa, muchos jóvenes pasaron a la clandestinidad para luchar con las armas contra la Guardia Nacional. 

Los partidos políticos de oposición no representaban al pueblo, Fernando Agüero Rocha, líder del partido Conservador, había realizado pactos con Somoza para repartirse el poder. 

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Por ello, Sergio Ramírez pensó que era el momento de hacer la lista más grande, invitó a Arturo Cruz Porras, al doctor Carlos Tünnermann, Carlos Gutiérrez Sotelo, Ernesto Castillo Martínez y Casimiro Sotelo, extendiendo la lista a doce miembros. 

“El Frente Sandinista no tenía rostro político. La clase media y los empresarios le tenían mucha desconfianza porque el FSLN asaltaba bancos para sostenerse, era un grupo pequeño, reducido porque era sectario”, explica Ramírez, quien justificó que con el respaldo de Los Doce se le podía dar un rostro político a la lucha armada. 


Carlos Tünnermann con Los Doce 


El doctor Tünnerman estaba en Estados Unidos, le habían dado una beca para una investigación sobre las universidades Latinoamericanas. 

Tünnermann estaba en Estados Unidos cuando se unió al grupo de Los Doce. Foto: Oscar Sánchez / Maje

Su estancia en ese país solo duraría un año, después iría a Colombia, para asumir un puesto con la UNESCO.  Antes de irse a Colombia, se reunió con Miguel Escoto, quien le contó sobre los abusos que se estaban dando en Nicaragua, además le mostró un trabajo realizado por Sergio Ramírez titulado “Somoza de la A a la Z”.

En el documento se describían todas las propiedades que tenía la familia Somoza, era una evidencia de la corrupción del gobernante.

 Tünnermann llevó el texto al periodista estadounidense Jack Anderson, quien se encargó de constatar todo lo que decía el escrito de Ramírez. 

Después de haber comprobado la información, el periodista gringo preparó una serie de artículos titulados “El dictador más codicioso del mundo”. Luego de intervenir en esa situación, el doctor Tünnermann decidió unirse a Los Doce. 



¿Cuál era el papel de Los Doce? 


La idea de crear el grupo era buscar financiamiento y apoyo internacional, mostrar la realidad de Nicaragua en países extranjeros, y conseguir el visto bueno de varios gobiernos latinoamericanos.

Una vez que triunfara la revolución, cada uno tendría un papel designado, dependiendo del área de estudio. Después del primer comunicado, Somoza Debayle los acusó de terrorismo, palabra que actualmente es muy sonada.

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Los Doce consiguieron financiamiento para los guerrilleros del FSLN. Foto: Cortesía / Maje

Para empezar a buscar aprobación internacional, en septiembre del año 1977, Sergio Ramírez se puso en contacto con el escritor colombiano Gabriel García Márquez. 

El comandante del Frente Sandinista, José Benito Escobar, le dio una carta a Sergio Ramírez para García Márquez, “él  (Benito Escobar) había conocido a García Márquez en Costa Rica”, señaló el escritor.

García Márquez y Sergio Ramírez se reunieron en Bogotá, Colombia, “mi propuesta era que él fuera hablar con Carlos Andrés (presidente de Venezuela) y estuvo de acuerdo”, relata.



Los Doce y el asalto al Palacio Nacional 


El martes 22 de agosto de 1978, un comando conformado por 25 miembros del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), se tomaron el Palacio Nacional con el objetivo de presionar al gobierno de Anastasio Somoza,  para la liberación de varios presos políticos.

El doctor Tünnermann se encargó de conseguir el avión que después de la operación, sacó a los guerrilleros y los presos políticos de Nicaragua, lo hizo con ayuda del Presidente de Venezuela Carlos Andrés Pérez, quien prestó un avión Hércules de la Fuerza Aérea venezolana. 

Después de salir de Nicaragua, los guerrilleros hicieron una primera parada en Panamá, una vez ahí, entusiasmados por Tomás Borge, pidieron un avión que los llevara a la Habana, Cuba. 

Mientras tanto Los Doce visitaron varios países de América, como México, con el presidente López Portillo y República Dominicana, donde se reunieron con algunos políticos. Algunos países escandinavos también apoyaron. 

El general de Panamá Omar Torrijos, pidió la unión del FSLN, así nacieron los nueve comandantes. Foto: Cortesía / Maje

También se tuvo reunión con Rodrigo Carazo en Costa Rica. Con los ticos, los nicaragüenses tuvieron una experiencia curiosa, que al final acabó bastante bien. 



Los 12 puntos de Los Doce


Además de buscar apoyo internacional, los intelectuales prepararon un documento con todas las acciones que se debían poner en marcha, una vez que triunfara la revolución sandinista. 


“UNO: Abolición de la dictadura somocista y de todos sus resabios”.


“DOS: Formación de un Gobierno de carácter nacional”.

 

“TRES: Eliminación del terror como sistema de gobierno”


“CUATRO: Eliminación de la corrupción administrativa en todas sus manifestaciones”.


“CINCO: Desterrar el injusto, corrompido y desleal dominio económico que la familia Somoza ha ejercido sobre Nicaragua”.


“SEIS: Abrir a los nicaragüenses una posibilidad real para el mejoramiento de la calidad de la vida”. 

 

“SIETE: Realizar la reforma agraria, principalmente sobre la base de las tierras y explotaciones agrícolas recuperadas de la familia Somoza”.

 

“OCHO: Poner en manos del Estado la explotación racional de los recursos naturales: minas, pesca, bosque, energéticos”. 

 

“NUEVE: Nacionalización de todas las formas de transporte colectivo”. 

 

“DIEZ: Organización del Ejército Nacional como entidad realmente profesional”.

 

“ONCE: Recobrar para el país el sistema judicial que funcione con plena garantía de los derechos ciudadanos”.

 

“DOCE: Garantizar el establecimiento de un régimen constitucional para la realización de una sociedad justa y democrática”.


Algunos de los puntos lograron cumplirse después del triunfo de la revolución, pero según el doctor Tünnermann, no todos se concretaron, porque el gobierno sandinista quiso imitar el modelo cubano de socialismo, y eso hizo que Nicaragua se involucrara en una nueva guerra, financiada por Estados Unidos (la guerra de los Contra). 

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En esa época en el mundo había una división entre socialismo y capitalismo, liderada por la Unión Soviética y Estados Unidos respectivamente. 


Cuando Los Doce regresaron a Nicaragua 


El cinco de julio de 1978, Los Doce deciden regresar a Nicaragua y Carlos Tünnermann fue el encargado de comprar los boletos de avión. 

Caravana que salió del aeropuerto hacia Masaya. Foto: Cortesía / Maje

Cuenta que ninguna aerolínea quería venderles los boletos, así que Tünnermann decidió llamar al general panameño Omar Torrijos Herrera, y le pidió ayuda para resolver la situación. “Al rato nos vendieron los pasajes”, recuerda. Se regresaron a Nicaragua en Copa Airlines (Copa). 

Mientras venían en el avión, todos especulaban sobre cuántas personas estarían esperándolos en el aeropuerto. Además, pensaban en que irían presos a El Hormiguero, “El Chipote de entonces”, me dijo Tünnermann entre risas. 

Fueron 100 mil personas que los recibieron ese día en el aeropuerto. 


Ese 5 de julio, el educador e intelectual Carlos Tünnermann recibió el mejor homenaje de su vida y en la entrevista lo recordó entre lágrimas. 


Después que triunfó la revolución sandinista, la mayoría de Los Doce asumieron su papel. Joaquín Cuadra fue el Ministro de Finanzas, Emilio Baltodano fue Contralor de la República; el doctor Tünnermann, Ministro de Educación; Arturo Cruz, presidente del Banco Central. Años después, Sergio Ramírez estuvo en la formula como vicepresidente junto a Daniel Ortega. 

En la actualidad, algunos de esos doce intelectuales que una vez ayudaron a los muchachos del Frente Sandinista, son críticos del gobierno comandado por Daniel Ortega y Rosario Murillo. El doctor Tünnermann incluso es parte de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia.  

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1979, triunfo de la revolución sandinista. Foto: Cortesía / Maje

Por su parte, la propaganda política del gobierno sandinista, ha omitido la participación de estos intelectuales durante la lucha contra la dictadura de Somoza, centrando la mayoría de las gestas, en la figura de algunos guerrilleros o de Daniel Ortega. 

A los 85 años de edad y en su casa de habitación, donde trabaja cada día, el doctor Tunnermann  lamenta que muchos de los ideales de la revolución, no hayan sobrevivido al poder. Mientras Sergio Ramírez en su libro “Adiós Muchachos” prefiere quedarse con el recuerdo de los jóvenes que lucharon por una Nicaragua mejor, “hoy que los parámetros éticos de la revolución no existen más, sobrevive y sobrevivirá el recuerdo de estos jóvenes heroicos”.
 

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