Los estudiantes nicas: “Civilizadamente desobedientes”

Oscar Sánchez /Maje
El día del estudiante llega en medio de la crisis, algunos movimientos de jóvenes autoconvocados, se declaran en desobediencia estudiantil. “No hay universidad sin estudiantes”.

El día de los estudiantes para los nicaragüenses llega después de una crisis que ha dejado al menos 300 personas muertas, en su mayoría jóvenes estudiantes, pero nos ha devuelto a una sociedad consciente, idealista y más humana. 

Fueron los estudiantes, que comenzaron las protestas contra las reformas al Seguro Social un 18 de abril en las inmediaciones de Camino de Oriente y la Universidad Centroamericana (UCA), pero fueron reprimidos por grupos que simpatizan con el gobierno sandinista, estos actos cobraron la vida de los primeros estudiantes el 19 de abril. A partir de entonces solo se ha aumentado la lista. 

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Por acciones muy parecidas a esta,  fue que se estableció el 23 de julio como día del estudiante. Corría el año 1959, los estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-León), salieron a protestar por la matanza de El Chaparral, una batalla en la que soldados hondureños dispararon a jóvenes revolucionarios que estaban en contra del gobierno de Somoza. 

Protestas en la UNI. Foto:Oscar Sánchez / Maje

Entre los jóvenes revolucionarios se encontraba Carlos Fonseca, quien salió herido después de esa batalla. Los estudiantes salieron a protestar en respaldo a los guerrilleros. 

Somoza mandó a reprimir la marcha, y cuatro jóvenes murieron: José Rubí, Mauricio Martínez, Sergio Saldaña y Erick Ramírez. En León hay una cancha con el nombre “23 de julio”, junto a un mural que representa a la Guardia Nacional apuntando sus armas a los estudiantes. 


Una historia que no cambia 


En 1959 los estudiantes salieron a protestar y fueron asesinados, en 2018 los estudiantes salieron a protestar y fueron asesinados.

“El inmortal”, seudónimo utilizado por seguridad,  tiene 21 años, estudia Ingeniería en Computación en la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), cree que los estudiantes no deberían volver a clase, porque todavía no existe seguridad para los jóvenes autoconvocados. 

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El inmortal es parte del Movimiento por la Autonomía Universitaria (MAU), el 19 de abril, estaba en su universidad recibiendo clases  cuando comenzaron las protestas. 

Marcha Juntos Somos un Volcán. Foto: Oscar Sánchez / Maje

El joven decidió quedarse con sus compañeros protestando, hasta que llegaron los antimotines a la universidad. Al siguiente día regresó a su recinto universitario porque no podía dejar solo a sus amigos. 

Fue el 20 de abril que este joven abandonó definitivamente la UNI, cuando miró que algunos miembros de la Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua (UNEN) decidieron irse de la universidad. El joven pensó en que los de UNEN sabían algo. 

Una o dos horas después, se dio cuenta del ataque a la UNI, algunos de sus compañeros salieron huyendo a la Catedral de Managua y otros a casas de seguridad. 

El viernes 13 de julio, "El Inmortal" se encontraba en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua). Ese día parapoliciales atacaron a los estudiantes, algunos se refugiaron en la Iglesia Divina Misericordia. 

“El inmortal” salió de la UNAN  hasta el sábado 14 de julio, con los párrocos de la Iglesia Católica, él  junto a otros compañeros fueron llevados a la Catedral de Managua. 

“Estuvimos cuatro  chavalos en la primera barricada de sacos de arena aguantando todos los balazos durante horas” me comentó el joven. 

Por estas acciones, este estudiante pide que no vuelvan a clases, “como movimiento estamos haciendo todo lo posible para unirnos la mayor parte”, confesó el joven. 

Además de pedir a sus compañeros no asistir a las aulas de clase, recrimina el actuar de sus docentes, que en la mayoría de los casos se han mostrado indiferentes ante lo que ha sucedido en las universidades de todo el país. 


Las universidades privadas también se unen 


Hablé con una estudiante de la Universidad Católica Redemptoris Máter (UNICA), tiene 17 años y su nombre es Naydellin. 

Lleva alrededor de dos meses y medio sin clases, su universidad llamó a los estudiantes para que regresaran a clase el próximo seis de agosto, pero muchos de sus compañeros no se matricularon, algunos por el temor a viajar desde los departamentos, otros porque no están de acuerdo con volver a clases, después de todos los estudiantes asesinados. 

“En apoyo a los estudiantes de la UNAN el pasado 14 de junio, donde dos de los nuestros perdieron la vida, hemos consensuado no integrarnos a las aulas de clases”, dice el comunicado elaborado por los estudiantes de la UNICA. 

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“Estamos seguros que es un peligro inminente que corremos como jóvenes, agregando el luto de estos estudiantes,  no podemos seguir con normalidad en el calendario que se nos solicita”, explican los estudiantes. 

En lo personal Naydellin quisiera volver a clase, pero entiende la situación por la que está pasando el país. 

Las protestas se han mantenido por más de tres meses. Foto: Oscar Sánchez / Maje


La sobrevivencia de las universidades pequeñas 


Uno de los principales problemas que enfrentan las universidades, sobre todo las pequeñas, es mantener su economía en estos meses en que los estudiantes no han asistido a clase. 

“Rigoberto”, nombre inventado por seguridad, es estudiante de Comunicación Social en la Universidad de Ciencia y Tecnología (UCYT), esta universidad no ha cancelado las clases en su totalidad en ningún momento, han seguido con el calendario aunque sea por medio de internet. 

Según el joven de 22 años, solo hubo dos  semanas en los que les pidieron a los jóvenes no llegar a clase, puesto que la universidad queda cerca de la Universidad Politécnica de Nicaragua (UPOLI). 

Después de eso los han obligado a estar en clases, entregar trabajos porque, según lo que les han dicho,  es una universidad pequeña y no tiene demasiada reservas económicas, “necesita del pago de sus estudiantes”, me comentó Rigoberto.

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Con este panorama llegó el día del estudiante en Nicaragua, una fecha que debería ser de conmemoración, está siendo como en el pasado, de una lucha constante contra un gobierno, porque  los estudiantes siguen sin hacerse “el sordomudo, cuando se presenta el hecho”. 
 

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