El Chipote, entre tanto dolor la esperanza no muere

Pasan los años, cambia de nombre, pero las historias son muy parecidas, El Chipote, la cárcel para las torturas.

Había escuchado muchas historias de esta cárcel, la mayoría me parecían de alguna película de terror.

Tengo más de 10 años de viajar a Managua, pero no sabía dónde quedaba este lugar, me lo imaginaba alejado de la capital y que pocas personas tenían acceso.

Bueno, estaba totalmente equivocado, queda en Loma de Tiscapa y hace unos días estuve en este lugar por primera vez (en la entrada).

Entrada de El Chipote. Foto: Bryam Martínez / Maje

Fueron unas cuatro horas. Logré conversar con varias de las personas que estaban esperando ver a sus familiares salir por el portón del ahora llamado Dirección de Auxilio Judicial.

Algunos decidieron no brindar su nombre por seguridad.

“Su único pecado fue apoyar la lucha”

En una silla de plástico color blanco estaba sentada Arlen López, ella es originaria de Managua.Hace varios días llegó a El Chipote para demandar la liberación de su hermano, Kevin Javier Alvarado, de 24 años.

Portón de El Chipote. Foto: Bryam Martínez / Maje

Este fue detenido en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN – Managua); según su hermana fue herido de bala. Policías y parapoliciales lo sacaron del hospital donde estaba y se lo llevaron a El Chipote.

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“Él es un chavalo trabajador, estudiante, sano, su único pecado fue apoyar la lucha en Nicaragua; estaba en V año de Ingeniería en Sistema, en la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI)”, me comentó su hermana.

“Ahora todos son terroristas”

A unos dos metros de donde estaba Arlen, miré a dos mujeres que sostenían un cartel que decía: “Libertad, Julio Enrique Pérez Navarro”, acompañado de la fotografía de un hombre.

Conversé con una de ellas, se llamaba Isabel de los Ángeles Pérez Navarro, hermana de Julio, el hombre de la fotografía.

Familiares de Julio Enrique Pérez. Foto: Bryam Martínez / Maje

Desde el día viernes 13, su hermana llegó a El Chipote para demandar que Julio quede en libertad; lo capturaron en la UNAN – Managua.

Isabel no sabe del estado en el que se encuentra su hermano, ya tiene más de 72 horas en esta cárcel.

“Ahora por todo ponen cargo aquí, ahora todos son terrorista”, expresó Isabel.

“Es un delito ser universitario”

Sandra María Ortiz lleva más de 9 días en las afueras de El Chipote. Al igual que muchas otras personas que se encuentran esperando la libertad de sus familiares, se queda a dormir en este lugar.

Dos de sus hijos, Harry Valverde Ortiz (20 años) y Orlando Valverde (31 años) están siendo juzgados por terrorismo, robo, portación de armas ilegales, entre otros delitos.

Fotografía de los hermanos Valverde. Foto: Bryam Martínez / Maje

“Ellos (la policía) andaban buscando armas en mi casa, es un delito ser universitario ahora, armas de dónde mis hijos van a agarrar, ellos son inocentes”.

“Claro que he sentido miedo, pero sigo confiando en Dios”

A un lado del portón de El Chipote, está un toldo donde se guardan todas las donaciones que la población y distintas organizaciones traen para las personas que se encuentran en este lugar.

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Miré a varias mujeres que estaban brindando agua, medicina y alimentos a los familiares de los detenidos.

Betsayda ayudando con la distribución de la medicina. Foto: Nayira Valenzuela  / Maje

Me acerqué. “En qué te puedo ayudar”, me dijo una señora de ojos color verde. Yo le contesté que si podía conversar unos minutos con ella, de forma muy amable aceptó.

El nombre de esta mujer es Betsayda Guzmán. Desde el 30 de junio se llevaron detenido a su esposo, Oscar Danilo Mendoza Lanza, en Sébaco, junto a otras 18 personas acusadas de terroristas, secuestro, crimen organizado, entre otros delitos.

Las colchonetas donde duermen las personas que demandan la libertad de sus familiares. Foto: Bryam Martínez / Maje

Como ella ya pasó por esta experiencia y sigue demando la libertad de su esposo, decidió quedarse en las afueras de El Chipote y ayudar a las personas que se encuentran en la misma situación.

Betsayda me explicó que a todos se les brinda ayuda por igual, varias personas han llegado a dejar colchonetas, almohadas y sábanas para los familiares que se quedan a dormir ahí.

Foto: Bryam Martínez / Maje

Hay grupos para atender cada necesidad, la distribución del agua, comida, medicamento, siendo su prioridad los reos.

“Espero que mi esposo salga libre y cuando él lo esté voy a seguir trabajando por estas mujeres”, añadió Betsayda.

“No somos minoría”

En ese mismo puesto improvisado se encontraba una joven de 22 años, aceptó conversar conmigo, pero por motivos de seguridad no me dijo su nombre.

Es de Managua, desde hace 10 días llega a este lugar para exigir la liberación de su hermano, este fue capturado en Matagalpa, después que venía de trabajar.

Entrada de El Chipote. Foto: Bryam Martínez / Maje

A su hermano de 26 años lo detuvieron en un tranque por Ciudad Darío, él iba en un vehículo junto a unos compañeros, cuando se bajaron llegaron parapoliciales y comenzaron a disparar.

A uno de los amigos de su hermano le dispararon en la pierna.

“Lo que tenemos entendido es que un policía se lo quitó (al amigo de su hermano) a las turbas diciendo: Es sandinista déjenlo, es sandinista, déjenlo”, comentó la joven.

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El hermano de ella salió corriendo, los parapoliciales lo estaban buscando, como había un río cerca, lo querían ahogar en este.

Aquí se calienta el agua para el té o el café. Foto: Bryam Martínez / Maje

“Aquí también los torturaron (El Chipote) con choques eléctricos en los testículos, para que digan que son una organización para el crimen organizado”, explicó la muchacha.

“El presidente ha hecho buenas obras, yo se lo reconozco, pero él ya no tiene nada, se equivocó en muchas cosas, hay que ser humilde, tiene que admitirlo”.

“Yo me estoy enfermando aquí”

 Acostada en una colchoneta estaba una señora de unos 50 años de edad.

Cuando estaba conversando con la joven se levantó y se llegó a sentar cerca de donde estábamos.

Su cabello estaba en un tono casi blanco, usaba unos lentes pequeños, ya un poco rayados por el uso y le temblaban las manos al momento de hablar.

En sus ojos se notaba la angustia y el cansancio, tiene 17 días en este lugar esperando ver a su nieto, Santiago Trujillo, de 17 años, en libertad.

Entrada de El Chipote. Foto: Bryam Martínez / Maje

Esta señora es originaria de Sébaco. El día que se llevaron a su nieto, ella lo había mandado a la venta, pero no regresó. A este menor de edad lo están acusando de asesinato y robo agravado.

“Yo me estoy enfermando aquí, me siento deprimida, no me dan ninguna respuesta  de él”, dijo entre lágrimas la señora.

A pesar del frío, la angustia, las amenazas y el dolor, hay algo que motiva estas a personas, la esperanza de ver libre a sus familiares.

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