En la cárcel y en el hospital, lo que vivieron jóvenes afectados en protestas

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Después de la situación que vivieron muchos jóvenes durante las protestas, sus vidas cambiaron para siempre.

A eso de las 3:30 p.m del día sábado, los policías comenzaron a disparar en los alrededores de la Universidad Politécnica de Nicaragua (UPOLI). Los jóvenes que estaban defendiendo la universidad agarraron huleras y respondieron tirando chibolas

En ese enfrentamiento estaba Kevin Francisco de 23 años. El joven en un intento por defenderse, decidió huir a los callejones que rodean la universidad, pero mientras corría alejándose del lugar una bala de fusil AK-47 perforó su brazo izquierdo

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Kevin cayó enseguida, en ese momento “sentí que se me desboronaba el hombro”, dijo. 

Cuando Kevin anunció que le habían dado un balazo, se acercaron dos estudiantes y un médico, lo montaron en una moto y se lo llevaron a una casa cercana. 

Kevin está recuperándose en su hogar. Cortesía/Maje

Luego de inyectarle calmantes para el dolor, Kevin intentó mantenerse despierto, pero no lo logró, se desmayó, así que decidieron trasladarlo al Hospital Alemán. 

El joven despertó en una sala de cirugía, con un yeso en sus manos y una venda llena de sangre, al lado suyo estaba su novia. 


¿Qué tan grave es la fractura? 

Kevin tiene una fractura dividida en varios tucos por una herida con arma de fuego, me dijo el doctor Alejandro Lagos, quien se ofreció como voluntario para tratar a Kevin. 

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El joven  ingresó al Hospital Alemán de Managua el día sábado 21 de abril, le pusieron yeso y vendas para detener el sangrado. 

En primera instancia a Kevin le dijeron que lo iban a operar al siguiente día. El joven sufrió dolor toda la noche, pues en el hospital solo es permitida una dosis de anestesia, así que aguantó. 

Un almuerzo del Hospital Alemán. Cortesía/Maje

Hubo un momento en que no se detenía el sangrado, su novia fue donde la enfermera para peguntarle si era normal sangrar tanto, la mujer con bata blanca respondió con cara de amargada, que era normal porque tenía la bala en el brazo todavía. 

Sin embargo, el lunes que llegó el ortopedista y pidió las placas de Kevin, dijo que el joven no tenía ninguna bala y que debían quitarle el yeso. 


Con miedo a perder el brazo 

Cuando logran quitarle el yeso, tenía el brazo lleno de sangra seca, además de un color verde y un olor desagradable. 

El joven se asustó y comenzó a repetir que “perdería su pobre brazo”, “no me pongan el mismo yeso”, gritaba Kevin. 

Las enfermeras alegaban que no había más yeso, por lo que iban a ponerle el mismo. Kevin luchó para que no se lo pusieran, hasta que una enfermera decidió salir de la sala y apareció minutos después con un yeso nuevo. 

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En ese momento Kevin se dio cuenta que debía salir del hospital, su familia comenzó a pedir ayuda a través de las redes sociales y un doctor del Hospital Vivian Pellas se ofreció para ayudarlo. 

El doctor Alejandro Lagos me explicó que por ahora están buscando gestionar una operación cuando antes, porque Kevin necesita una reconstrucción lo antes posibles y en el hospital donde estaban atendiéndolo no había las condiciones adecuadas para el tratamiento, concluyó el doctor. 

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¿Por qué Kevin fue a las protestas? 


El joven trabaja como obrero en Managua, su novia estudia ingeniería forestal en la Universidad Agraria UNA. 

Joyce Flores tiene 21 años, el viernes sus compañeros le avisaron que harían una protesta pacífica en contra de las reformas del INSS. Joyce intentó ir a su universidad, pero su mamá le prohibió salir. 

Al siguiente día la joven miró en las redes sociales todo lo que estaba sucediendo, “los policías estaban golpeando y atacando a mis compañeros”. Algunos de sus amigos se trasladaron a la UPOLI, así que Joyce no pudo quedarse más tiempo en su casa. 

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Me parecía una injusticia todo lo que les estaban haciendo, así que decidí ir a la UPOLI” me explicó Joyce. La joven le pidió a su novio que la acompañara. 

Llegaron a la UPOLI a eso de las una de la tarde. Estuvieron ayudando a los muchachos que estaban luchando con la policía, pasaron víveres, pero a las tres de la tarde, llegaron más policías, hubo un enfrentamiento con gas lacrimógeno y ella se separó de su novio. 

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No lo volvió a ver hasta que estaba en el hospital. Trató de buscarlo, pero los enfrentamientos no la dejaban salir del recinto, su novio no andaba celular y me contó que cuando escuchaba “le dieron a alguien en el pie” “en el abdomen” se preocupaba más. 

Se hizo de noche y los enfrentamientos dejaban cada vez más heridos, así que dando las 5:00 p.m., Joyce pidió ayuda para salir de la UPOLI. Huyó por la calle del Colegio Miguel Bonilla. 

Cuando salió se encontró a unos jóvenes en la calle y pidió saldo, llamó a su casa para preguntar por su novio, entonces le informaron que estaba internado en el hospital porque lo habían herido con una bala. Enseguida Joyce agarró un taxi y se fue al Hospital Alemán. 

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¿Por qué no será lo mismo? 

El psicoanalista Ivan Ruiz me explicó que las heridas serán un constante recordatorio de lo que pasó en ese momento, “te afecta, pero no se puede vivir del duelo”, afirmó. 

Para las personas que fueron afectadas por estos momentos críticos que vivió el país, Ivan cree que es necesario acudir a terapias individuales y grupales, porque les puede ayudar sentirse respaldadas por personas que vivieron lo mismo que ellos. 

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De hecho él estará participando en un grupo de autoayuda que se realizará el sábado cinco de mayo, sin embargo todavía no se afinan detalles de lugar, pero quienes quieran participar, pueden llamar al 22314713. 


“Tengo 18 años y dormí tres días en la cárcel”

Flavio Morales tiene 18 años y estudia ingeniería civil en la Universidad Centroamericana (UCA). Pasó tres noches en la Dirección de Auxilio Judicial "El Chipote". 

Lo llevaron a una celda preventiva, a Flavio lo apresaron junto a dos personas. Pasaron por una entrevista con un oficial, luego les tomaron sus datos personales y algunas fotos, por último los obligaron a quitarse la ropa, solo los dejaron en bóxer. 

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Después de este protocolo, los llevaron a sus celdas. Era un lugar muy pequeño, estaba oscuro, había un estante con agua y también había un hoyo para hacer las necesidades, contó Flavio. 

Estaba sucio, porque no limpiaban todo lo que la gente había dejado, las camas eran anaqueles de concreto, hacía un calor insoportable y en la celda estaban cinco personas. 

Cuando llegaban a darles comida, les regalaban dos platos y les pedían compartirlos entre todos, casi siempre era arroz y frijoles

Sin embargo, lo que más le preocupaba a este joven de 18 años, era saber cuándo saldría de ese lugar, porque los policías les metían miedo diciendo que iban a estar en la cárcel mucho tiempo, puesto que por su culpa, habían muerto varios policías y civiles en Nicaragua. 

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Una de las situaciones que más le llamó la atención a Flavio, es que cada vez que llegaba un policía, preguntaba quién los había mandado a protestar, “nos pedía que diéramos el nombre de un líder, pero nosotros contestábamos que no teníamos, que nos habíamos auto convocado por redes sociales". 


¿Cómo llegó Flavio a la cárcel? 

El jueves Flavio participó en una marcha contra la reforma del INSS. Volvió a su casa a la seis de la tarde. 

Al siguiente día en las redes sociales estaban pidiendo llevar víveres a la Catedral de Managua y a la UNI, Flavio junto a dos amigos decidieron ir para ayudar. 

Flavio estuvo en la Catedral de Managua, ayudó con víveres, luego decidió ir a la UNI, en un momento de enfrentamientos salió de la universidad, iba acompañado de un amigo cuando dos policías los agarraron y se los llevaron a un retén que tenían en el estadio Dennis Martínez. 

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En ese momento Flavio se dio cuenta que la situación era mucho más grave de lo que él creía, “nunca pensé que llegaría a ese punto”, dijo el joven. 

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¿Cómo nos afecta a futuro? 

El psicoanalista Ivan Ruiz, me explicó que todos estos sucesos que rompen con la realidad cotidiana, son sucesos traumatizantes, “la persona está acostumbrada a una rutina y de pronto se mira envuelta en estos eventos que trae consecuencias a nivel psicológico”, expresó. 

Lo más usual es que en algún momento vivan cuadros de ansiedad, crisis depresiva, pero la consecuencia más grande es el estrés post traumático en el que se revive lo que se ha vivido últimamente y lo único que deja es una confusión interna, añadió.

Es normal no poder procesar lo que está pasando en poco tiempo, por eso si las situaciones cruzan la línea de lo controlable, es mejor buscar ayuda profesional. 

Flavio salió de la cárcel el lunes a las ocho de la mañana, su mamá fue a recogerlo a El Chipote. Cuando le pregunté al joven si volvería a una protesta, me respondió enseguida que sí, pero su familia está preocupada, “a donde salga siempre voy con alguien”, porque lo último que le dijeron en la cárcel es que “si volvían a verlo,  lo trasladarían a La Modelo y de ahí no lo iban a sacar”.


 

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