El día que la “minoría” se tomó las calles de Managua

Cortesía /Maje
La revolución de los estudiantes se vistió de Azul y Blanco.

Daban las dos de la tarde y como si de un pitazo de partida se tratara, la gente comenzó a salir a las calles. Empezó por ser un minúsculo grupo de personas que se trasformó en una ola enorme, que caminaba bajo el cielo soleado de Managua  levantando dos colores al aire: azul y blanco. 

Era un grupo de personas sin un líder personificado, sin ninguna bandera más que la de Nicaragua, y con un enemigo común. 

Los caídos del 19 y 20 de abril

En primera instancia la marcha convocada por el Consejo Superior de Empresa Privada (COSEP) no iba a dirigirse a la Universidad Politécnica de Nicaragua (UPOLI), pero la presión de la gente y el agradecimiento colectivo hicieron que todas las marchas convocadas en Managua, acabaran en el mismo lugar, ese lugar, al cual todos llegaron para encontrarse con quienes le devolvieron la sangre a las venas de una sociedad que estaba obsoleta

Miles de personas llegaron hasta la Upoli como parte de una marcha pacífica. Foto: Melvin Vargas / Maje.


Comenzó la caminata 

Cuando la gente salió de la rotonda Rubén Darío, hubo un intento de los policías por acercarse, sin embargo esta vez eran demasiadas personas y tenían quizás, muchos días de nervios, cólera, amor reunidos en un solo sentimiento, que explotó en ese momento  contra una institución, que debería estar representada por su juramento  “Honor, seguridad y servicio”. 

La gente gritaba en esa búsqueda de desahogo “Policía asesinos”, “No eran delincuentes, eran estudiantes”, mientras desde la Policía no había ninguna respuesta, esta vez no, esta vez solo habló el pueblo. 

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El himno oficial de la marcha fue “Que vivan los estudiantes” de Los Guaraguao, a medida avanzabas, te encontrabas con alguien que iba en camioneta o carro y tenía la canción a todo volumen, no faltaba el grito que honraba a las universidades “Viva la UCA, viva la UNI, viva la Agraria y viva la UPOLI”

En varias ocasiones tuvimos oportunidad de entonar el himno nacional, esa será una de las sensaciones más hermosas que he sentido, estábamos a una sola voz, con las banderas en alto y sin importar quién era el de al lado, en ese momento era tu hermano y teníamos una lucha común

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Sentí respaldo, me sentí fuerte, protegida por esa cantidad de personas. En las marchas anteriores el miedo a ser atacados por la Policía o la juventud sandinista estaba presente, ayer no, ayer ganó el pueblo, los “vampiros en busca de sangre” lo único que destruyeron fueron los llamados "arboles de la vida" que instaló la vicepresidenta por toda Managua. 


Las consignas son las respuestas del pueblo 

Mientras marchábamos hacia la UPOLI, hubo consignas que se repitieron durante todo la marcha, con mensajes muy claros, que producía un sentimiento de identificación en todos los que decidieron ese día hacer un acto de rebeldía y solidaridad. 

Cortesía/Maje

El nica, divertido y creativo para casi todo en la vida, creó un par de consignas que marcaron la marcha Pueblo únete”, era una de las que más cantábamos ayer, o los ya famosos gritos “Que se rinda tu madre”, entre otros cantos que en resumidas cuentas pedían que el presidente Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo abandonaran el poder. 

Mientras recorríamos las calles, la gente en los barrios salía con sus mangueras, baldes con agua y comenzaban a repartir, en dos ocasiones me detuve en diferentes casas del camino para rellenar mi botella. 

Era la sensación de unión, calidez y fuerza, sin embargo no una fuerza criminal o guerrillera, sino una con la misma rebeldía, revolución de los 80,  pero mucho más pacífica y serena. 


La explosión de sentimientos 

Medios internacionales en Nicaragua. Cortesía/Maje


El objetivo de todos los que iban en la marcha era llegar a la UPOLI, a eso de las seis de la tarde llegué al lugar, lo primero que nos dijeron fue que no grabáramos. 

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Ahí estaban centenares de personas reunidas, apretadas por lo angosta que resultó la calle. Cuando en el techo los muchachos que han estado luchando todos estos días, salieron a reunirse con la gente, no hubo clamor más fuerte que el de un pueblo reclamando los mismos derechos. 

Fue entonces un movimiento tan libre, que logró ponerle un alto al libertinaje de Daniel Ortega, hasta ahora el comandante se había mantenido imponente, imbatible, arrogante, pero un grupo de jóvenes que cambiaron los cuadernos por las piedras, despertaron a una masa de personas que sin armas, solo con sus voces y sus ideales,  lograron llamar la atención del mundo. 

Gracias, gracias a los primeros que levantaron las voces, porque ellos lograron que los demás los siguieran, gracias a esos que sin experiencia pero con valentía sostuvieron la batalla, gracias porque por ellos el poder retrocedió y cuando lo hizo, se dio cuenta que el 19 de abril quedará marcado como el inicio de un cambio, y dejó un país en deuda con esta juventud rebelde, fuerte y revolucionaria. 

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