¿Cómo superar el duelo por la muerte de un perro?

Los perros tienen  sentimientos parecidos al ser humano.
La superación de la muerte de un perro es quizás más complicada de lo que parece.

Tonki era un pastor alemán, llegó a la vida de Fátima Gutiérrez, una joven 20 años de edad,  desde que ella tenía siete años. Lo recuerda como un perro juguetón y muy cariñoso.

Era su compañía cuando salía a la calle, cada vez que iba a la venta Tonki la acompañaba, además era obediente, educado y asegura que siempre le pareció que entendiera lo que ella le explicaba.

El psicoanalista Ivan Ruiz indica que los lazos afectivos que establecemos con una mascota nos hace sentir acompañados porque en muchos casos las mascotas representan la incondicionalidad.

Tonki empezó a enfermarse conforme fueron pasando los años y en su vejez sufría de artritis, una enfermedad que les da a los perros cuando llegan al 75% de su vida, que oscila entre los doce o catorce años como máximo.

La artritis inflama las articulaciones y esto provoca dolor, por lo que el perro antes de morir suele sufrir bastante.

No podía caminar, ni acostarse debido a que no soportaba su propio peso porque le dolían los huesos” dice Fátima.

Los perros son capaces de recordar y relacionar imágenes. Cortesía/Maje

Tonki murió a los trece años un cinco de agosto de 2016. La última que lo vio con vida fue Fátima, explica que antes de morir el perro aullaba y la miraba como pidiendo ayuda, además si ella le pedía que le diera la “patita” el perro lo hacía, aún cuando le dolía todo el cuerpo.

Los perros y los sentimientos

Una investigación del doctor en neuroeconomía de la Emory University en Atlanta, Georgia: Gregory Berns, descubrió que los perros tienen  una parte del cerebro dirigida a la memoria y los sentimientos, que posee dopamina y funciona cuando el can entra en contacto con olores o imágenes. Es decir que en cuestiones emocionales los perros se parecen mucho al ser humano.

Por eso es normal que se sienta la pérdida de un animal casi como la de una persona. Fátima cuenta que enterró a su mascota en el patio de su casa y que tuvo muchos días de duelos porque el perro básicamente creció con ella y “fue duro verlo morir sufriendo”, dice la joven.

Además aclara que a pesar de que el perro sufrió en sus últimos momentos, su familia y ella nunca quisieron practicar la eutanasia con el animal, porque quería que la muerte fuera natural.

Eutanasia significa provocar la muerte del perro con ayuda de fármacos, la idea es que el perro no sienta ningún tipo de dolor.

El psicoanalista Ivan Ruiz explica que el sentimiento por la muerte de una mascota en ocasiones se puede comparar a las de una perdida humana, porque hay lazos afectivos que no son lógicos, ya que cuando recordamos a la mascota no lo hacemos como si fuera un animal solamente, sino que hablamos de “Tonky, (o como se llame), el que estuvo conmigo cuando me gradué, o cuando me dejó mi novia” etc.

Quizás lo más difícil de superar en esta clase de duelos es que las demás personas no logren comprender por qué estás tan mal por un perro, un gato o el animal que haya sido la compañía.

En lo personal solo he visto morir a una mascota, era un perro llamado Stinky. El dolor fue muy grande, pero lo que más me afectó fue no poder expresarme libremente, sentí que yo era una persona “torpe” por llorar por un animal  o eso fue lo que la gente a mí alrededor me dijo  y tuve que reprimirme.

Ahora la sensación es que cada uno vive su duelo a su manera, porque no se puede entender los sentimientos que tiene una persona hacia otro ser vivo.

¿Cómo superar el duelo?

Según el psicoanalista Ivan Ruiz existen varias estrategias para superar un duelo: primero entender que cada persona debe permitirse vivirlo y llorarlo a su tiempo.  Luego se deben analizar qué y por qué nos hace falta, para así reinventarse.

El duelo, agrega Ruiz, es una oportunidad para crecer y aprender a vivir sin algo que tenías, aceptar la falta y surgir como alguien nuevo.

Sin embargo también indica que en caso de que el proceso de duelo se vuelva demasiado  complejo, lo mejor es visitar a una terapeuta que pueda ayudar a vivir esa perdida.

Mi perro estaba enfermo de muchas cosas, el veterinario dijo que era un proceso natural de la edad, murió subiendo las escaleras del segundo piso de mi casa, lo que quería era llegar hasta donde yo estaba, hasta el último aliento que tuvo lo hizo pensando en mí, esa es la clase de conexión que nadie más puede entender, quizás solo quienes tienen o tuvieron un “Stinky” en sus vidas.

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